Italia – Día 10: Kilómetros de Historia

Como el día anterior había sido relativamente tranquilo, decidimos darle una nueva paliza a nuestros doloridos cuerpos.
Empezamos la jornada madrugando y visitando la Basílica de San Pedro, a la cual debido a su proximidad llegamos andando en un periquete. Madrugamos un poco para evitar tener que hacer mucha cola en la entrada, pero aunque ya había gente avanzamos muy rápido y entramos enseguida. Lo primero que te encuentras a la derecha de la puerta de entrada es La Pietá de Miguel Ángel, que está protegida por un cristal desde que un maniaco le destrozó la cara en los años 70, creo.

Del interior de la basílica cabe destacar, su baldaquino, que como ya os he comentado anteriormente está fabricado con el bronce que decoraba las columnas y puertas del Panteón, unos angelotes enormes de unos dos metros que sustentan una pila de esas de agua bendita (si tiene algún nombre en particular lo desconozco), y la escultura de bronce de San Pedro, muy venerada y que como consecuencia del desgaste tiene su pie derecho completamente pulido.

Después nos decidimos a subir hasta la cúpula, 5€ la entrada más 2€ por subir el primer tramo en ascensor, también puedes ahorrarte eso 2 eurillos y subir las escaleras. Una vez llegas arriba con el ascensor, ya solo te quedan unas 320 escaleras para llegar hasta arriba, eso si en uno de los tramos se da al interior de la basílica y es una oportunidad única para observar tan de cerca sus pinturas.

Para mi, que tengo bastante vértigo, fue un poco traumático ya que la estructura es la típica pasarela de metal, pero supongo que merece demasiado la pena como para negarse. Cuando consigues recobrar el oxigeno en tus pulmones una vez estás arriba, las vistas son preciosas.
Es una oportunidad también para ver el Vaticano por dentro, incluidos sus jardines. Después de unas cuantas fotos decidimos bajar hasta el punto en el que nos dejó el ascensor, aquí hay una típica tienda de souvenirs, en la que aprovechamos para coger una postales para mandar a casa desde allí mismo… estos de la iglesia siempre han sabido llevar sus negocios…
Después de coger un autobús más hasta la Basílica de San Giovanni in Laterano, tuvimos que planear un plan alternativo al que teníamos pensado (que no recuerdo cual era, jeje) y mirando un poco en las guías decidimos darnos una vuelta por la Appia Antica.

Así de primeras diré que con este plan B me gané la enemistad y el rencor de Ana y Unai, y es que recorrimos unas 4 millas por esta antigua calzada romana, una de las vías de entrada más importantes de la época. El paseo, resulto finalmente pesado, ya que caminar bajo el sol de agosto en Roma no es especialmente agradable… Pero al final los tres coincidimos que si hubiéramos alquilado unas bicis (se puede hacer al principio del recorrido) habríamos disfrutado de recorrer tantos kilómetros de historia.

Visitamos la Tumba de Cecilia Metela, que recordaba haberla estudiado y que personalmente me decepcionó. No quedan más que cuatro paredes y un par de trozos de mármoles, así que si no fuese porque la entrada combinada para esta tumbas, las termas y otros sitios costaba apenas 3€, es algo de lo que prescindiría totalmente.

Por lo demás a ambas orillas de la vía hay numerosos vestigios de tumbas, esculturas, monumentos funerarios, etc.
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Un comentario en “Italia – Día 10: Kilómetros de Historia

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