Londres – Día 3: Good Save The Queen!

Comenzaba nuestro segundo día en Londres, con el mismo sol que el anterior, algo muy de agradecer ya que por esas fechas el tiempo podría habernos fastidiado bastante. Habíamos quedado con Milagros en Buckingham para ver el cambio de Guardia, esta vez sí en el palacio. Quedamos pronto para hacernos un hueco, ya que suele haber bastante gente, y así poder ver el “espectáculo” más o menos decentemente.

Tras una media hora esperando, comenzó la cosa. Lo mejor de todo son las bandas, si no llega a ser por estas para mi no merecería la pena pasar todo ese rato allí plantados, que van amenizado el acto en cuestión. Incluso tocaron algo de Harry Potter y la banda sonora de El Real León, de Sir Elthon John.
Cuando acabó la cosa, decidimos aventurarnos a pie hasta Notting Hill, era sábado y nos apetecía darnos una vuelta por el Mercado de Portobello. Además que con el buen tiempo pudimos disfrutar de los parques de Londres, que son muchos.

En uno de ellos hicimos escala para comer. Nuevamente nos compramos unos sandwiches y algo de picar, y nos sentamos al sol.
Una vez en Notting Hill, aquello estaba hasta arriba de gente, no tardamos ni dos segundo en perder a Milagros. Una pena, desde entonces no volvimos a encontrarnos, espero que todo te vaya bien…

Nos dimos una vuelta por los puestos de antigüedades, de frutas, etc. Y, como no, no podíamos dejar escapar la oportunidad de acercarnos hasta la tienda de guías de viajes en la que se basa la película de Hugh Grant y Julia Roberts.
Después de este momento “friki”, cogimos un autobús hasta el Museo de la Ciencia, que paso con más pena que gloria ante nuestras retinas, y al de Hª Natural, el cual ya sólo por su arquitectura es una visita indispensable en Londres.

Una vez fuera, y tras haberlo evitado hasta entonces, nos hicimos unas fotos en las típicas cabinas inglesas. Hay cosas por aquí que son tal como te las imaginas, y estas cabinas, son una de ellas.

A un paso de estos museos están los almacenes Harrod’s, que son un espectáculo para la vista, con esos interiores tan pretenciosos…

En fin, y lo cierto es que no son tan caros como siempre había oído. Nosotros compramos unos caramelos, unos peluches para regalar, una taza para mi… y no salió tanto, unas 20 libras en total.
Después de las compras tocaba sufrir un poco, al menos por mi parte, desde que la vieron Ana y Unai estaban deseosos de subirse en la noria gigante que se encuentra a orillas del Tamesis, cosa que a mi no me hacía mucha gracia, pero bueno, al igual que otros sitios en los que sufrí no precisamente en silencio mi miedo a las alturas, me dejé llevar por ellos.

Nos plantamos en la base de la noria y compramos las entradas cuando ya era de noche, es un poco caro, sale unas 15 libras por persona, pero bueno, no había gastado nada hasta ahora en entradas, así nos subimos a una de esas cápsulas gigantes de vidrio y venga… a disfrutar de las vistas.

Yo no es que lo disfrutase demasiado, pero he de decir que no sufrí, apenas notas que se mueve, la cosa esta tarda unos 30 minutos en dar la vuelta completa, y francamente, creo que incluso repetiría.
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