Francia – Día 10: La tumba de un rey

Amaneció otro día lluvioso en Francia, lo cierto es que ya nos estábamos empezando a acostumbrar a esa dinámica. El tiempo siempre nos daba una de cal y otra de arena, a cada día triste y apagado que nos hacía, le seguía inmediatamente un día despejado y soleado.

Así que esperando que el día siguiente fuese mejor, mantuvimos nuestros planes y nos encaminamos hacia Langeais, y aunque en un principio sólo íbamos a patear por sus calles, como llovía un poco decidimos entrar en su castillo, apuntad uno más a la lista.

Por dentro estaba genial, porque conservaba un montón de mobiliario de diferentes épocas, todo tipo de camas pomposas, muebles de oscuras maderas, arcones, tronos… ¿he dicho tronos? Si, no pudimos evitar la tentación.

Parecíamos tres niñas en una casa de muñecas enorme, jajaja, es que en cada habitación encontrábamos una excusa para dar rienda suelta a nuestra imaginación.

Por fuera no es que fuera un castillo especialmente deslumbrante, pero también tenía su encanto.

Conservaba parte de su torre del homenaje, en la que habían instalado unos andamios y herramientas de la época y un tío, vestido como antaño explicaba a quien le interesara como construían los edificios en la edad media.

También tenía un parque para los más pequeños, bueno y para nosotras también, eh. Con un castillo en un árbol que ya quisieran todos los niños del mundo, bueno… y nosotras, jajaja

Por su posición elevada sobre el resto de la ciudad era también un lugar perfecto para inmortalizar sus vistas. Sobre todo las del puente que atraviesa el río, con sus torreones a cada lado.

Cuando llegamos a Fontevraud, que era el siguiente sitio que visitaríamos, llovía bastante y aún teníamos que comer. Así que decidimos resguardarnos en el pórtico de una iglesia y sacar ahí a nuestra otra compañera de viaje, la nevera. En unos poco minutos eso se convirtió en una concentración de viajeros con sus bocadillos, sandwiches y demás.

Pero la razón de que estuviéramos allí, además de mojarnos, era visitar la abadía de este lugar, la más grande de occidente, al parecer. Aunque es más conocida por albergar las tumbas de Leonor de Aquitania y Ricardo Corazón de León.

El sitio no estaba mal, aunque para tres escépticas como nosotras, entre que tiempo no acompañaba, y demás, pasó con mas pena que gloria ante nuestras retinas. Para cuando salimos de allí ya no llovía, así que decididas a mantener nuestro planning fuimos hasta el castillo de Rignny-Ussé, aunque sólo para verlo desde fuera, ya que es en el que se basó Disney para su recreación en la película de La Bella Durmiente.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s