Nueva York – Día 2: Jesus loves me…

El día amaneció más bien temprano, el día anterior duró unas mil horas y dormí a ratos, pero a las 7 de la mañana ya no había quien nos atara a la cama, así que nos levantamos a preparar un poco lo que íbamos a hacer ese día. Pero como hasta las ocho y media no habíamos quedado con los de la otra habitación para desayunar, a mi tía se le ocurrió que podíamos ir a por unos Dunkin’ Donuts que sabíamos que a Jose, el único chico que venía con nosotras, le hacía mucha ilusión (bueno y a nosotras también, para que negarlo).


De hecho ya nos lo recordó el durante todo el viaje, jeje. Lo peor de todo es que empezó a chispear. La lluvia fue ese día nuestro compañero constante, aunque no podemos quejarnos del tiempo porque nos trató de lujo.

Total que en un paseito nos plantamos al lado de Times Square hasta que conseguimos encontrar una tienda de esta franquicia en cuestión, fue aquí donde descubrimos que estaba a apenas unos minutos del hotel. Para cuando llegamos a la habitación ya nos estaban esperando y nos pusimos a desayunar.


Lo cierto es que estos donuts están muy buenos, o al menos el que me comí yo, uno normal, de hecho más ricos que los donuts naturales de allí.

Salimos de la habitación sobre las 9, y sabiendo que es domingo, no podíamos ir a otro sitio a esas horas de la mañana. Buscamos la estación de metro más cercana que nos dejara en Harlem, en la 125 St más concretamente. Antes de nada nos las vimos y deseamos para sacar las 6 metrocards, porque los billetes no hacían más que fallar… pero bueno, finalmente cada uno conseguimos el nuestro.

Tenía pensado ir a la Antioch Baptist Church o a la LaGree Baptist Church, como caminando hacia ellas la primera que nos encontramos es la Antioch y no hay más que unas pocas personas haciendo cola decidimos quedarnos ahí.

El servicio genial, tal como me lo esperaba, y como había soñado ver desde hacía mucho tiempo, ya que está era una de las ilusiones que siempre he tenido, adoro el gospel. Fuimos justo en el Men’s Day, así que todos los componentes del coro eran hombres, y a casi solo había mujeres sentadas en los bancos, todos ellos muy bien vestido, con sus multicolores trajes y sombreros de todo tipo… como en todas esas películas que hemos visto.


Después de muchos eimen, iesus is lov y demás salimos antes de que acabara, justo cuando se movilizó a toda la congregación para que nos saludaran y todos nos abrazáramos y besáramos, ahí derrochando amor.

Me dio pena irme tan pronto, pero entendía que con quien iba no tenían la misma pasión por el gospel que yo y tampoco quería torturarles. Fuimos callejeando un poco por Harlem hasta la Universidad de Columbia, donde reconozco que es la única razón por la que envidio a este país, adoro esas universidades… y yo teniendo que haber ido a la UPV-EHU, los que conozcan Leioa lo entenderán.

Total que como ya estábamos un poco mojados y el hambre comenzaba a hacer acto de presencia, nos fuimos en metro hasta el Jackson Hole que está en Columbus Av.

Que decir de las hamburguesas de este lugar que no se haya dicho ya… yo, que el día anterior me pedí un sandwich en el Ellen’s Stardust, tenía muy claro que si en algún sitio hay que pedir una hamburguesa es aquí. Por si no fuera esto poco, me la pedí con aros de cebolla en vez de con patatas, y entonces llego la monstruosidad…

Dios, siento decir que no conseguí terminarme ni la hamburguesa ni los aros, pero que ambas cosas estaban riquísimas, se que hay detractores y fans de este sitio, yo sólo puedo añadir que no creo que vuelva a probar una hamburguesa así, y que al menos no seré como el toro de facundo… ya sabéis…

Jose también se pidió una hamburguesa, Kaku un sandwich de pollo, y las otras tres pollo frito con patatas y unas enormes ensaladas.

De postre cogimos para compartir, el camarero ya nos explicó que con lo que hemos comido es mejor no pedir demasiados postres (con lo que hemos comido dice el tío, nos estaba llamando glotones? que somos de Bilbao, coño, que aquí los chuletones se comen por kilos… jeje, bueno venga, que en realidad somos de las afueras), tarta de chocolate, de queso y de zanahoria.

En total nos ha salido todo por 158$, con propina incluida en el ticket, como amablemente nos indicó el camarero, será para compensar lo que nos había llamado antes…

Después de ponernos finos, fuimos hasta el hotel para buscar los resguardos de nuestras city pass, ya que como llovía decidimos cambiar nuestros planes de ir hasta Brooklin por ir al MoMA. Pero entre una cosa y otra son las 16:30 y cierran a las 17:30, así que nos lo pensamos mejor y bajamos hasta Macy’s a dejarnos los dineros.


Pero antes, de camino a los almacenes y como por un golpe de suerte nos dimos de frente con uno de mis edificios favoritos, probablemente de Nueva York el que más me apasiona, el Flatiron Building, que fue el primeros rascacielos que se construyó, y cuya singular forma, no deja indiferentes a nadie.

Yo os diré que me he compré:

Chaqueta de Michael Kors 58$
Chaqueta larga de lana de Mae West 21$
Pantalones vaqueros de la marca de Beyoncé (cuyo nombre no recuerdo) 30$
Camiseta de Calvin Klein 20$

Por mi parte, todo un chollazo y que conste que me obligué a irme para que nos diera a todos tiempo de ver y comprar lo que quisiésemos, pero si sacamos tiempo algún otro día y repetimos… caigo seguro en la tentación de otras prendas más.

A las 20:00 salimos de allí y cogimos el metro hasta el hotel, con parada incluida en el super para coger la cena, en mi caso consistente en unos cordon blue de pollo y piña, rica rica.


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