Bélgica 2009 – Día 3: Colonia – Bruselas – Brujas. Como en Verano Azul…

Bueno, tenía esto un poco abandonado, no? ¿Qué os parece si continuamos?
El día amaneció en Colonia un poco más despejado (¡bien! ahora que nos vamos, pensamos) y con apenas tiempo para desayunar cogemos otra vez el tranvía hasta la estación central (esta vez con los billetes pagados y picados, a la tercera va la vencida)
Nuestro tren salía pronto, ya que queríamos llegar a Bruselas al medio día para comer allí no muy tarde, y coger otro tren hasta Brujas.
El tren que nos acerco hasta Bruselas genial, uno de estos de alta velocidad, supercómodo, con internet (previo pago, claro) y mucho sitio, al menos donde estábamos nosotros, para ir cómodos y moverte.
Llegamos a Bruselas sobre las 13:00 y nos costó bastante comprarnos los pases de trenes que nos permitirían movernos cuanto quisiésemos (bueno, 20 viajes en realidad) por el país. Y nos costó bastante, porque sólo había una ventanilla para dichos pases y la persona que estaba delante nuestro se tiró casi una hora haciendo vete tú a saber que … ¿? Lo cierto es que nosotros no tardamos ni dos minutos. Compramos un Go Pass y un Rail Pass (el Go Pass es para menores de 25)
Muy modernos ellos, teniendo que apuntar tu a boli antes de montarte el origen y destino de tu viaje (en fin, decir que nos lo pidieron siempre, por si os entra la cosa de decir ¡voy a colarme! excepto en el trayecto de Bruselas a Amberes; eso si, carnet nunca nos pidieron)

Comimos en la propia estación, en una cadena de restaurantes de pasta en la que por cuatro duros se come muy bien, al menos si te gusta la pasta, claro está. He aquí un menú que por 7,95 € se compone de cajita de pasta (eliges el tipo de salsa que quieres, yo en este caso me decanté por la carbonara) con una cantidad más que suficiente; bebida, en nuestro caso refresco y postre (yo elegí macedonia)
La pasta te la hacen allí en un momento y después le añaden la salsa que has elegido; la comida nos gustó tanto que repetimos el formato en otras ocasiones.
Tardamos poco más de una hora en llegar a Brujas y bueno, de la estación al Bed & Breakfast que habíamos cogido hay unos 10 minutillos andando, y está a las afueras de lo que sería el casco antiguo. De todas formas lo recomendaría sin dudar, esta en un barrio con un montón de casitas a cada cual más bucólica, los dueños fueron muy amables y el precio, casi inmejorable.
Además aquí nos dejaron unas bicis para movernos esos días por la ciudad, lo único que nos pidieron fue una fianza por si las estropeábamos o nos estampábamos con ellas por ahí,; cosa que ya os adelanto que no hicimos así que recuperamos el dinero justo antes de irnos.
Una vez nos enseñaron la habitación y nos hizo entrega de las llaves (las de la habitación y las de los candados de las bicis) nos pusimos rumbo a Brujas… totalmente felices por rememorar nuestros días de juventud sobre dos ruedas… Mirad la foto de más abajo, aunque no hagáis mucho caso a las caras de velocidad, porque si os dais cuenta me dio tiempo justo justo para poner el temporizador y salir pitando hasta la bici, y no pude ni quitar la pata… jeje
Ana al principio iba un poco cagada, porque entre tanta bici, peatones y coches… pero bueno, esa sensación fue desapareciendo con el paso de los días.
Primero vamos bordeando el Minnewater, que es un parque precioso pero al que queremos dedicar más tiempo en otra ocasión. Queríamos adentrarnos sin detenernos mucho por el camino hacia el “cogollo” de la ciudad para que no se nos echara la hora encima, allí cierran todo (o casi todo) a las 17:00… total que para cuando quisimos llegar ya se nos había hecho tarde y tuvimos que hacer simplemente una visita panorámica de Brujas; bueno mejor, así nos vamos haciendo al sitio…
Nuestra idea era la de entrar en el Begijnhof, movimiento que se extendió en el sigloXIII; estaba formado por mujeres (viudas y solteras) que vivían separadas del resto de la comunidad en esta especie de retiro espiritual, similar a un convento pero sin compartir todos sus votos. Pero no conseguimos dar con él, así que decidimos dejarlo para otro día.
Lo primero que nos hace detenernos es la Gentpoort, una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad (una de las muchas que conservan), y aprovechamos para girar a nuestra izquierda y tomar la Gentpoortstraat para ir hacia la Grote Markt.
Por el camino nos encontramos con la Magdalenakerk, que ya no se usa como Iglesia… está justo en el córner de un bonito parque, el Astridpark… un par de fotos y seguimos.
Lo bordeamos y vamos por Pandreitje para dar con el sitio donde porbablemnete se hacen más fotos de todo Brujas, es una pequeña plaza donde se pueden inmortalizar canales, edificaciones de piedra y el Belfort. Vamos que si has ido a Brujas, seguro seguro, tienes una foto desde aquí, y si no la tienes… pues ya estás volviendo a hacerla!! jeje A nosotros nos pillaba el sol de frente. así que como tantas otras cosas dejamos el tema para otro día.

Por fin llegamos a la Grote Markt, parece dicho así, que llevásemos un montón de tiempo, pero que va… es un paseíto. Total que ya por fin en la plaza, nos deleitamos con sus mil colores, sus típicas casitas, etc…
Uno de sus lados los ocupa el Belfort, enorme campanario situado sobre el edificio Halen, creo recordar que databa del siglo XIV, aunque tuvo muchas reconstrucciones porque el fuego no hacía más que cebarse con él… se puede subir hasta arriba, cosa que nosotros no hicimos, porque bueno, desde mi punto de vista Brujas se ve mejor a pie de calle… no creo que sea como otras ciudades que te ofrecen una vista panorámica increíble desde las alturas… bueno, es sólo una opinión personal, hay otra muchas personas que recomiendan subir a la torre, así que… en vuestras manos queda.
Pero estábamos hablando de la Grote Markt, en ella también se encuentra el Palacio Provincial, que acoge el Consejo de Flandes Occidental. Atravesando Breidelstraat podemos llegar a la Plaza Burg, donde están el ayuntamiento, Stadhuis, con una impresionante Sala Gótica, que como ya era tarde tendríamos que ver otro día, y la Basílica de la Santa Sangre o Heilig Bloed, también cerrada y que anotamos en la lista de cosas pendientes.
Salimos por el callejón del Asno Viejo con la intención de dar de nuevo con el Begijnhof, pero no hay manera, aunque encontramos un par de sitios interesantes en los que inmortalizarnos, así que la infructuosa búsqueda a merecido la pena finalmente.
A estas alturas, nuestros culines, poco acostumbrados a tanto traqueteo en bici así que nos apostamos en una de las terrazas de la Grote Markt, para tomarnos un pequeño tentempié… al final el pequeño tentempié se transformó en una merienda-cena con lo que n¡recogimos nuestros bártulos y nos fuimos hacia la habitación.
Gastos del día:
Rail Pass –> 73 €
Go Pass –> 50 €
Comida en estación de Bruselas –> 23,85 €
Merienda/Cena –> 13,40 €
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s