Bélgica 2009 – Día 4: Pedaleando que es gerundio…

Comienza un nuevo día, y este además amanece soleado ¡Bien! Lo empezamos con el grandioso desayuno que nos llevan a la habitación… el pan, mmmm riquísimo, calentito y recién hecho. Y todo en general buenísimo. Una razón más para repetir alojamiento en caso de que volviéramos a Brujas.
Cogemos las bicis y nos disponemos a empezar la etapa Brujas-Damme, casi casi después de este día podríamos participar en el Tour… jejeje me ha encantado lo de recorrer Brujas en bici, primero porque me encanta andar en bici y aquí donde vivo, pues con las cuestas que hay… la pereza que te da es absoluta, sobre todo teniendo en cuenta que el último tramo sería casi siempre el peor, o sea, el de subida, sólo suelo andar algo cuando voy al pueblo, que no es que sea llano, pero bueno es como diferente…
Total que nos vamos a ver, esta vez con más detenimiento y pudiendo entrar a los sitios, Brujas. Empezamos otra vez por el Minnewater, pero ya deteniéndonos más para observar sus bellos rincones, además ya sabéis que con el sol todo luce muchísimo más. y la verdad es que Brujas es precioso, con sus canales, sus casitas de piedra…
Vamos en busca del Begijnhof y, no os la vais a creer, volvemos a no encontrarlo… jo, no puede ser tan difícil… pues nada pasamos de largo y ya volveremos.
Nos dirigimos entonces a la Onze-Lieve-Vrouekerk, o para que nos entendamos la Iglesia de Nuestra Señora (no sería más fácil que hablaran así?) en la que nos amenizó la visita un hombre al órgano… siempre me han encantado estos instrumentos de las iglesias, y creo que es una pena que en muchos lugares están medio olvidados y apenas se tocan, pero bueno, disfrutamos un poco del mini-concierto.
En esta iglesia se encuentra una escultura de la Virgen y el niño de Miguel Ángel, al parece fue la única que realizó para fuera de su país, vamos la única que salió en vida del artista fuera de Italia.
Un poquito más a la derecha de esta iglesia se encuentra el famoso punto de las fotos típicas de Brujas, y allí que nos vamos a ver si conseguimos mejores instantáneas que el día anterior. No es que sean la repanocha, pero algo mejor si que están.
Siguiente destino: Sint-Salvatorskathedraal (Catedral de San Salvador), que es la iglesia más antigua de Brujas, ya que allá por el siglo IX comenzó siendo una pequeña capilla románica. Desde aquel entonces ha crecido bastante, sobre todo su imponente tore, que creo que medía unos 100 metros de alto.
Cerca de ésta está la Grote Maarkt, por la que pasamos a lo largo de los 3 días unas cuantas veces, y nos vamos raudos y veloces (en realidad no tanto ya que está todo muy pegadito) hasta la Heilig-Bloedbasiliek, antes de que nos cierren. Tiene unos horarios muy raros y muy escasos, así que consultarlos bien si queréis entrar. A nosotros nos pilló justo el ritual de la Santa Sangre y te van explicando la ceremonia en varios idiomas, incluido el castellano; también te animan a participar en él si estás interesado… nosotros no somos muy religiosos, así que después de verla por dentro nos fuimos sin hacer mucho ruido.
Bueno, para que os hagais una idea, sacado de la Wikipedia:

En esta iglesia se guarda la Santa Sangre de Cristo, que según la tradición, fue traída por Thierry de Alsacia, conde de Flandes, a su regreso de Tierra Santa durante la Segunda Cruzada, desde Jerusalén en el año 1150. En recuerdo a esto, se celebra anualmente, la Procesión de la Sagrada Sangre se realiza el primer lunes después del 2 de mayo.

Después entramos al Stadhuis, en el que destaca su Sala Gótica que alberga un montón de pinturas y documentos históricos sobre Brujas. Además es preciosa su bóveda de madera, en fin que es una visita muy recomendable, además en el precio de la entrada también añaden la audioguía….
Bueno, ya era hora de tomarnos un refrigerio mientras decidimos con que seguir… dimos buena cuenta de unos batidos sentados en las escalera del Palacio Provincial, en la Grote Markt. En principio el planning era ir en bici hasta Damme, pero a Ana la rodilla le está empezando a matar, y nos decantamos por ir en autobús, no sea que se deje la rotula en el intento…
Es un pueblecito encantador, y al que merece la pena acercarse, si tenéis ánimos andando o en bici siguiendo el cauce del canal, o si no podéis hacerlo en autobús o en barco. Es una visita a la que le puedes dedicar medio día, nosotros decidimos ir allí para comer, y luego ya volvernos a media tarde para acabar de pasear por Brujas…
El autobús te deja justo en la Plaza Mayor del pueblo. Damme es muy muy pequeño, y en una vueltecilla has visto más o menos todo lo destacable. Visitamos un par de rincones preciosos y nuestros estómagos empiezan a rugir, o sea, que es hora de buscar un lugar para comer.
Para comer no creo que tengáis problemas, hay un montón de bares y restaurantes, así que la oferta es amplia y variada. Finalmente nos decantamos por un restaurante con terraza justo en la esquina que da al comienzo del canal, el Estaminet Soetkin. La elección fue perfecta comimos genial, y por buen precio. Yo me pedí unos espaguetis boloñesa, Unai lasaña y Ana un Sandwich mixto, ensalada y patatas fritas para todos para compartir, todo ello acompañado por unas cocacolas y unas cervezas, además de un poco de agua. Te sirven una cantidad excesiva, yo no pude acabarme los espaguetis, y esos que estos dos picaron un poco, y Unai creo que acabo con la lasaña más por orgullo que por otra cosa… todo muy rico, y además amenizado con canciones de Ricky Martín, Chayanne, etc.
En fin, acabamos como para ponernos a andar en bici… y que se puede hacer cuando uno tiene el estómago lleno? Pues echarse una siestecilla…
Volvemos a Brujas (otra vez en autobús) a por las bicis y nos vamos hacia las afueras donde se encuentran algunos molinos de viento, pero sobre todo porque están rodeados de verdes praderas para tirarse a la bartola… jejeje Allí quien más quien menos se echó una cabezadita, dejando pasar el tiempo, remoloneando…
Nos acercamos hasta un super, que por cierto nos costó encontrar bastante, para comprar unas chuminadillas ya que aún no nos habíamos cansado de estar tirados y nos divertimos con unos escolares viéndoles hacer gimnasia por el parque… sobretodo porque intentaban “tangarle” vueltas a la profesora y ella que estaba a todo iba detrás de ellos exigiéndoles que las acabaran de hacer bien.
Para estas alturas del día la batería de la cámara había muerto, y como estábamos agotados fuimos a comprarnos la cena, a uno de esos chiringuitos de pasta que te la venden en conos y llevárnosla a la habitación para cenar, el PastaPresto… cada uno eligió una cosa diferente, Unai un cornetto carbonara(2,95 cada uno), Ana ensalada y yo unos calamares, una cena tirando a ligera después de lo llenos que aún estábamos.
Gastos del día:
Entrada al Stadhuis –> 3 x 2,50= 7,50 €
Comida en el Estaminet Soetkin –> 38,80 €
Chuminadas varias –> 7,45 €
Cena del PastaPresto –> 14,45 €
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