Bélgica 2009 – Día 6: Brujas – Bruselas. El niño meón… y unos gofres del copón

Hicimos las maletas por la mañana y nos despedimos de nuestro alojamiento y de sus dueños, muy amables también en la despedida. Queríamos coger el tren sobre las 11:00 ya que habíamos quedado en Bruselas con la dueña del apartamento más o menos a las 13:00. Y así lo hicimos.

No nos costó nada encontrar nuestro nuevo alojamiento, está un poco alejado del centro, pero cerca de una boca de metro que te lleva a cualquier parte, a nosotros con eso nos vale. Lo peor del sitio es que era un 5º sin ascensor… así que decidimos durante los días que nos quedaban allí, no ir al apartamento más que para lo esencial, no era plan de subir esas escaleras más de lo estrictamente necesario.

Hasta allí arriba teníamos que subir todos los días… uf! Qué pereza!

Una vez nos medio situamos, vamos hacia el centro en busca de un sitio para comer, porque entre una cosa y otra eran casi las 14:3o; lo primero que nos encontramos y nos apetece es un Pizza Hut, así que repetimos prácticamente el menú de Gante, ya variaremos otros días. Comimos en el que está al lado del edificio de la Bolsa, que es en la parada que nos bajamos para ver la zona centro de Bruselas. Se dice, se comenta que incluso Rodin realizó alguno de los relieves que posee.

El imponente edificio de la Bolsa

A pocos pasos de este imponente edificio, está la Grand Place, aunque antes puedes detenerte para echar un vistazo a la Iglesia de San Nicolás, un edificio aparentemente nuevo, pero que guarda varios “tesoros” en su interior de muy distintas épocas. Pero nuestro destino era otro, así que entramos a la Grand Place, centro neurálgico de la capital europea, por la Boterstraat, está rodeada por el Ayuntamiento a un lado, frente a nosotros cuando entramos, la Broodhuis (Casa del Rey), y numerosas casas de distintas corporaciones a cada cual más ornamentada.

El Ayuntamiento y su torre descentrada

El Ayuntamiento es el edificio que más destaca, con su alta torre, que sorprendentemente no se encuentra en el centro, según la leyenda (que nos cuenta la guía que compramos) el arquitecto al darse cuenta de ese grave error, se suicidó tirándose de la citada torre. Pobre, que no era para tanto, hombre…

La Casa del Rey fue en principio una casita de madera donde se vendía pan (de ahí el nombre de Broodhuis) fue pasando de mano en mano, de noble en noble, hasta que Carlos V le hizo una reforma, que ríete tu de Extreme Makeover, en estilo gótico; aunque ha sufrido muchas remodelaciones, hasta convertirse en lo que es hoy día… bueno, es un bonito edificio.

Brodhuis, o Casa del Rey, reforma tras reforma hasta llegar a ser lo que es hoy en día

Nos vamos en busca del Manneken Pis, salimos por una de las esquinas de la plaza y… Uops! nos hemos equivocado… bueno con el error nos topamos con las Galeries Saint-Hubert, sacamos un par de fotos y volvemos sobre nuestros pasos.

A ver Ana, por donde salimos?

Esta vez sí, nos metemos por la calle de la izquierda del Ayuntamiento, donde en una galería porticada hay una escultura que dicen que si la tocas da buena suerte o vuelves a Bruselas, o alguna tradición de esas (lo siento, no me acuerdo). La cosa es que no se sabe muy bien si hay que tocar al hombre, la cabeza del perro… como veréis está tan manoseada que lo mejor, si crees en estas cosas, es, por si acaso, tocar todo lo que este pulido… yo me abstengo y Ana, que es muy de, allá donde fueres haz lo que vieres, pues se dedica a toquetearla por aquí y por allí.

No sabemos para que sirve, pero por si acaso...

Siguiendo la misma calle llegas a uno de los símbolos de la ciudad, probablemente el más conocido, el Manneken Pis; esa esculturcilla del niño meón. Es minúscula y no tiene mayor valor artístico que el hecho de ser una fuente de un niño meando… pero es ya todo un símbolo de Bruselas y Bélgica. Ese día nosotros lo pillamos disfrazado de algo así como un mosquetero, pero por suerte el último día estará desnudito, así que repetiremos visita (hay unos papeles que te indican de que estará vestido y cuando justo en la verja que lo protege de la multitud).

El Manneken Pis disfrazado de ¿mosquetero? Ahora incluso tiene un traje del Athletic Club

Otra razón para volver aquí es comernos uno de esos gofres tan ricos en Le Funambule, para nosotros los más ricos con diferencia. Es un chiringuito (una ventanilla a la calle, más bien) justo al lado del Manneken… 100% recomendables. Aprovisionados con una buena carga de azúcar, aquí cada uno se pidió el suyo a su gusto, seguimos caminando por las calles de Bruselas. ¡Hay que quemar esas calorías!

Mmmmm ricos no, riquísimos!

Torcemos a la derecha (bueno izquierda del Manneken Pis si lo ves de frente) por la Lievevrouwbroersstraat, hasta que encontramos la Eglise Notre-Dame-de-Bon-Secours, una etapa para los peregrinos que se dirigían hacia Santiago, bueno y para los que lo siguen haciendo también lo es (que tengo una manía de hablar en pasado…)

Camino de Santiago… anda que empezarlo aquí...

Una de las cosas que tiene Bruselas es que puedes encontrarte un montón de murales en sus fachadas, herencia de la importancia del cómic belga; muchos de nuestros personajes favoritos surgieron de la imaginación de autores belgas.

Nuestro siguiente punto en el camino era la Eglise Sainte-Catherine, que cuando aún era una pequeña capilla estaba adosada a los muros de la ciudad, muros que aun se conservan, fraccionados eso si, como si se hubieran conservado por fascículos. Es una mezcla de estilos, pero lo que realmente me sorprendió es lo “demacrada que está”, tan sucia, tan poco cuidada… tenía hasta flora y fauna en su fachada… no se, creo que deberían ponerse al día con el tema de la restauración de sus edificios…

Es una pena, que hayan dejado que llegue a este punto...

Una vez vista también por dentro, vamos hasta la Cathédrale Saint-Michel que, esta sí, se nos muestra en todo su esplendor, ya que en 1990 se limpió y restauró por completo (¿y no podían haber seguido con las demás?) Recuerda un poco por fuera a Notre Dame de París; lo mejor es su situación, elevada y sin edificios alrededor que la opriman en demasía, un parque frente a ella, es el lugar ideal para sentarse o tumbarse un rato a descansar mientras observas su fachada.

Esta sí, luce en todo su esplendor. ¿No recuerda a Notre Dame?

He aquí otro ejemplo del cómic inundando las calles de Bruselas, una simpática escultura… Después de esto buscamos un supermercado donde comprar algo para cenar los días que nos quedan en Bruselas en el apartamento, y para casita a descansar. Por cierto nosotros cogimos tres pases de metro para tres días, eso sí, se pican antes de bajar las escaleras al metro, y no hay ninguna puerta que te impida entrar si no lo haces, y nadie nos los pidió mientras estuvimos allí…

Bruselas está plagada de referencias al cómic

Gastos del día:

  • Billetes de metro 3 días –> 9,50 € x 3 = 28,50 €
  • Comida en Pizza Hut –> 34,70 €
  • Gofres en Le Funambule –> 8,50 €
  • Compras en el Carrefour Express –> 15,70 €
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Un comentario en “Bélgica 2009 – Día 6: Brujas – Bruselas. El niño meón… y unos gofres del copón

  1. Pero que ricos están los gofres belgas, madre mía. Nosotros también nos comimos unos gofres en ese mismo sitio, los mejores que he probado en mi vida.

    Para recordar el viaje el viernes pasado nos hicimos unos en casa, mmmmmmmmmmm, qué ricos!!!!! (pero nada que ver con los de allí…)

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