Bélgica 2009 – Día 9: De la zona europea a casa…

Último día del viaje, y siempre que llega en un viaje lo hace con la misma sensación… jo! ya se acaba? Además, últimamente nos habíamos acostumbrado a viajes en verano más largos, pero bueno, algún día hay que volver, y para nosotros ese día había llegado.

Las vistas desde nuestro apartamento

Después de recoger un poco el apartamento y dejarlo más o menos decente, cogemos nuestras maletas y las arrastramos cinco pisos abajo (lo de arrastrarlas es literal). Cogemos el metro hasta la estación de trenes de donde salen los autobuses para el aeropuerto de Charleroi, y las dejamos en las consignas de allí. El vuelo sale casi a las 19:00, así que tenemos medio día para ver lo que nos queda de Bruselas…

Localizamos el lugar exacto de donde salen los autobuses para no andar luego muy apurados, y la verdad es que nos costó un rato, así que mejor haberlo hecho con tranquilidad por la mañana.

Nos vamos hasta el Barrio europeo (con un ticket de metro sencillo cada uno, ya que nuestro pases de 3 días ya había caducado) pero sin picarlo… por si acaso, aunque como siempre, no nos lo pidieron y viajamos con el a todos lados esas escasas horas que nos quedaban en la capital. Su construcción más característica y la que todos podemos reconocer, porque quién no lo ha visto en algún informativo, es el edificio Berlaymont, una especie de tricornio de acero y cristal, plagado de banderas de la Unión.

Habremos visto este edificio miles de veces por la tele

Es, como el edificio de las Naciones Unidas de Nueva York, un sitio al que hay que ir… aunque aún no he descubierto el porqué… El tiempo empezaba a tornarse ya en desagradable, viento frío e incluso algunas gotas de lluvia. Y eso que aún era principios de septiembre.

Siguiendo la calle Wetstraat llegas al Parc du Cinquantenaire. Toda la zona en general, como era domingo, estaba desierta así que suponemos que con mayor actividad las impresiones que nos causó hubieran sido diferentes. Nosotros no teníamos tiempo para visitar sus museos así que simplemente dimos un corto paseo.

En la entrada al Parc du Cinquantenaire

Volvemos nuestros pasos hasta la Archimedesstraat, para llegar a Ambiroix en busca de una de las fachadas de Art Nouveau más bonitas que existen… y no la encontramos!! Fuimos hacia un lado y hacia otro buscando el número, pero la lluvia ya era más consistente y desistimos… lo apuntamos en nuestra lista que cosas pendientes y decidimos buscar una boca de metro para bajar al centro, que parece que al estar más recogidito se estará mejor.

Al menos esa pequeña decepción sirvió para que, una vez ya en el centro encontráramos a la Jeanneke Pis, que había perdido la esperanza de encontrar el primer día que la buscamos, y es que la verdad está muy complicado… porque es un pequeño callejón y además la pobre está tan escondida detrás de esa enorme verja.

La Jeanneke Pis, casi desconocida

Creo que está en el Impasse de la Fidélité, así que marcadlo en vuestras guías, por que ya os digo que no es fácil encontrarla. Bueno, conseguido este pequeño hito para nosotros, nos vamos a comer. Elegimos uno de los restaurantes de la Rue des Bouchers para despedirnos. Hay un montón de ellos, y más o menos ofrecen menús y precios parecidos, solo se trata de elegir el que más os convenga…

Elegimos cada uno su menú y a parte Ana y Unai unos mejillones, muy típicos de Bélgica, aunque tengo entendido que los traen todos de Holanda, y además no tienen nada que ver con los de aquí, son mucho más chiquitillos y con peor pinta…

Carne a la pimienta, bastante rica

Salimos bastante satisfechos, aunque aún nos quedaba sitio para el postre… Los tres teníamos claro que no nos queríamos marchar de Bruselas sin volver a comernos un gofre de Le Funambule, y allí que nos fuimos. Pasamos primero, eso si, por la Grande Place en la que había una especie de reunión de ex-militares y allí había todo tipo de vehículos de guerra, agentes de diferentes unidades y muy variopintas edades, etc.

Esta concentración habría hecho las delicias de cualquier aficionado a las "guerras"

No tenemos tiempo para detenernos mucho, así que sólo pudimos ver un poco lo que nos iba saliendo al paso. Ir hasta allí también nos sirvió para despedirnos del Manekken Pis, que recordamos que esta al lado, y además esta vez pudimos inmortalizarlo desnudito…

El Manneken Pis, esta vez desnudito

Después de saciar nuestras ansias de dulce, nos despedimos con pena de Bruselas y de Bélgica, toca recuperar nuestras maletas, coger el autobús al aeropuerto… y pelearnos con ellas para que nos entre todo en las tres de mano que llevábamos. Allí son muy estrictos con el equipaje de mano y un bulto es un bulto, así que te tiene que entrar todo, bolso y ordenador incluidos, en la maleta… en fin un estrés total y absoluto que al final deshaciéndonos de algunas cosas allí mismo conseguimos superar.

El vuelo con Ryanair fue, como siempre perfecto… y volvimos a casa esperando volver algún día.

Gastos del día:

  • Comida en Rue des Bouchers –> 51 €
  • Gofres en Le Funambule –> 8 €
  • Autobús al aeropuerto –> 13 x 3 = 39 €
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