París 2010 – Día 4: Un lugar mágico nos espera, y la lluvia desespera…

Este día lo habíamos elegido para ir a Disneyland® Resort Paris, asi que nos levantamos muy pronto para poder aprovechar bien el día. El tiempo nos es que fuera muy bueno pero cuando salimos a la calle parecía que podía aguantar.  Cogimos un autobús hasta la estación de trenes de Auber, donde compramos nuestros tickets de ida y vuelta (no entraba en las zonas para las que habíamos comprado los Navigo) y corriendo-corriendo cogemos justo el tren que sale sin esperar nada en la estación… fue tan justo que alguno se subió con el pitido de cerrar puertas.

Tras unos 45 minutos de viaje, no hay perdida es la última estación Marnee-la-Valleé, salimos y comenzaba a llover. El parque esta según sales de la estación así que bien. Decidimos ir primero al Walt Disney Studios® Park. Pensamos que como estaba lloviendo mejor entrábamos primero ahí, donde habría más sitios cerrados, y rezaríamos para que escampase a partir del mediodía. Así que entramos y comenzaba todo un día de aventuras y magia para nosotros.

Yo, la verdad, que la vez anterior que estuve con Ana me negué a perder un día con Disney, y no porque no me guste (soy una friki del mundillo) pero íbamos pocos días y prefería conocer mejor París… para esta segunda visita, me pareció perfecto poder acercarnos hasta el parque.

Pero bueno, a lo que íbamos, plano en mano accedimos primero a la zona donde hay tiendas y un par de restaurantes. Ya como aperitivo de lo que te vas a encontrar después, la zona está muy bien ambientada. Cogimos también una guía con los horarios de los espectáculos y decidimos ir al de Moteurs… Action! Un espectáculo con coches, motos y demás vehículos de motor que te muestra como se hacen algunas de las escenas de acción de las películas.

Nuestro primer espectáculo fue super-interesante

Está, muy, muy bien. Es entretenido, divertido por momentos, y descubres algunos trucos que se utilizan para las películas, que no todo es cuestión de que los especialistas sean unos máquinas… que lo son, a veces también entran en juego los encargados del atrezzo. Os dejo un video para que os hagáis una idea de lo que vimos.

Por cierto el espectáculo dura unos 45 minutos. Salimos de aquí y nos fuimos hasta el Armageddon: les Effets Spéciaux, principalmente porque estaba al lado, porque volvía a llover, y también porque la cola era inexistente… en fin, es una simulación de una escena de cine de la película de Armageddon, dentro de la estación espacial MIR… si tenéis que prescindir por tiempo de alguna, yo lo haría de esta, sin duda…

Uno de los armadillos de Armageddon, sería el de Ben Affleck o el de Bruce Willis?

Lo mejor fue poder inmortalizarnos junto a uno de los armadillos que salían en la película. El tiempo estaba loco, lo mismo llovía que salía un rato el sol, que se nublaba y soplaba el viento… tenemos fotos que parecen de días totalmente distintos, pero bueno, así es la vida, nosotros seguimos con nuestra visita

¿Será así el cartel de Hollywood cuando lo fotografiemos desde las colinas de Los Angeles? Espero poder corroborarlo algún día… El siguiente espectáculo al que queríamos entrar era el de Animagique, así que para allí que nos vamos. Se trata de una representación de muchos de los temas más conocidos de Disney todo ello aderezado con los personajes resaltados por unos espectaculares efectos visuales con luz negra.

Un día de estos estaré frente al verdadero letrero de Hollywood

Dura unos 30-35 minutos y considero que no os lo podéis perder. A todos fue de lo que más nos gustó, claro que para eso tienes que ser un fan incondicional de este tipo de películas, si eres de los que visita esto por las atracciones, puedes pasar de él, que aquí no encontrarás emociones fuertes, solo un deleite para tus sentidos.

Cuando salimos, otra vez el sol en nuestras caras nos hace animarnos… y si soltamos un poco de adrenalina? Decidimos montar en la Tower of Terror, pero hay bastante cola (teníamos unos Fast Pass, pero no llegamos a utilizarlos en todo el día; ya que tienes que reservar la hora a la que utilizarlo en la atracción que quieras y con lo cambiante que estaba el día… como para acertar), así que desistimos para no perdernos el espectáculo de Cinémagique.

Está también bien, combina las imágenes en la pantalla de cine con un poco de realidad… lo mejor es el repaso que se hace a la historia del cine. Decidimos que ya hemos exprimido todo el jugo que podíamos a ese parque y antes de ir hacia el otro comemos allí.

La comida deja mucho que desear… la peor de todos los parques en los que he estado

Qué decir de la comida… por ese precio en cualquiera de los parques de por aquí (léase Port Aventura o Warner) comeríamos genial (nosotros damos fe porque cuando hemos estado en esos parques hemos comido de puñetera madre, para ser lo que son, se entiende…) Pues aquí te clavan por unas míseras patatas fritas y una hamburguesa o pizza rancia…

Pues nada, tras esa pequeña decepción culinaria (sin duda lo peor que comeríamos en todo el viaje), nos vamos al otro parque, al Disneyland® Park, en el que ya hay más atracciones y menos espectáculos para ver. Es más el parque en su esencia. Antes de nada una foto para inmortalizar el momento en el que entramos al mágico mundo de Disney. Que es algo que no se hace todos los días, eh!

Los 5 inmortalizados juntos gracias al chico de la entrada

Bueno, engañamos al chico que nos comprobaba las entradas para que nos las hiciera, muy majo el… Lo primero que te encuentras nada más entrar es Main Street, ambientada en la típica calle americana de los años 20, con un montón de tiendas en las que dejarte los dineros.

Como tenemos que salir por el mismo sitio, nosotros lo de las compras lo dejamos para el final. Ya a lo lejos se vislumbra la típica imagen del castillo Disney, en este parque se trata del castillo de la Bella Durmiente. Muy rosita y muy bonito nos recibe antes de decidirnos porque zona comenzar. Finalmente decidimos empezar por Frontierland, por eso de que ante la duda… siempre elegir la izquierda, y como era lo que estaba a ese lado…

El castillo de la Bella Durmiente al fondo

Es el hogar del lejano oeste, probablemente una de las zonas más típicas de todos los parques Disney. Puedes pasear entre las calles de Thunder Mesa, una aldea minera del viejo oeste americano. La primera atracción a la que nos acercamos fue Phantom Manor, una lúgubre mansión a orillas del río. Que viene a ser la típica casa del terror de todos los parques, esa edificación que nos traslada a la película Psicosis y que en este caso es una copia de la original (en otros parques hay otras versiones).

Creo que sólo por ver la casa desde el exterior merece la pena acercarte hasta este punto. La atracción te cuenta la historia de una novia cadáver (no la de Tim Burton), y luego te montas en una especie de trenecillo que te va llevando por el inframundo… no está mal, sobre todo para dar un descansito a los pies si ya llevas todo el día pateando el parque. Entramos con unos rayitos de sol deslumbrándonos, y salimos con la impertinente lluvia otra vez sobre nuestras cabezas…

La casa del "terror" a imagen y semejanza de la de Psicosis

Así que optamos por montarnos en el Mark Twain Riverboat para que nos de una vuelta por el río (realmente no es más que eso, una vuelta por el río) Para cuando nos bajamos ya había dejado de llover… ya lo del tiempo no nos sorprendía, y nos disponemos a hacer un poco de cola (unos 15-20 minutos) para montarnos en la Big Thunder Mountain, tal vez la más típica de las atracciones de los parques Disney (creo que hay una en cada uno de ellos).

La ambientación desde luego es preciosa, aunque cuando vas dentro de los vagones de la mina no te da mucho tiempo a disfrutar del paraje. Esta panorámica está sacada desde el exterior de la Phantom Manor. Es muy similar al Tren de la Mina de Port Aventura, pero este a mi me gustó más… creo que en parte porque el recorrido lo haces no solo entre los raíles, sino dentro dentro del más típico de los cañones norteamericano.

Bienvenidos al Far West

Además dura bastante, unos 4 minutos, con lo que te da tiempo a saborearla… sin ninguna duda repetiría, y eso que tengo que añadir que yo no soy muy fan de este tipo de atracciones. Os dejo un video del recorrido…

Dejamos atrás los desérticos caminos de Frontierland para adentrarnos en Adventureland, cuya ambientación nos traslada a exóticos lugares y a tierras, como su propio nombre indican, donde la aventura nos estaría esperando. Casi sin quererlo nos metimos en el Indiana Jones & The Temple of Peril, la primera montaña rusa del mundo Disney que incluía un looping …. Bieeeeeen?

Otra de las atracciones estrellas del parque

A nosotras nos pasó lo siguiente: llegamos a la susodicha atracción y vamos hacia la entrada, como no hay nada de cola, nos animamos y pa’lante que nos vamos, creemos que será algo parecido a la Big Thunder Mountain, pero cuando llegamos a la zona de montarse, vemos que los vagones llevan sujeción por los hombros, lo cual ya te hace indicar que la cosa va a ser movidita (y que es posible que incluya algún looping o bucle) por que, por ejemplo, la anterior (igual que el Tren de la Mina) tiene sujeción al abdomen (vamos unas simples barras para que te mantengas en tu sitio).

Total que como ya era tarde para darnos la vuelta nos hacemos las valientes (Unai estaba encantado) y para adentro. Bueno, al final no es para tanto y yo incluso disfrute de la atracción (que ya es mucho decir) iba a grabarla también, pero casualidad la cámara se me quedo enganchada entre las sujeciones y no podía sacarla…

Bueno, mientras intentamos que el estómago vuelva a su sitio y que el corazón vaya a un ritmo más o menos normal, nos fuimos hasta Pirates of the Caribbean. Por el camino podéis enontrar un lugar mágico, uno de los más bonitos para mí de todo el parque (será por que me encantaría encontrarme allí a Jack Sparrow?), la Pirate’s Beach.

Puede que éste sea mi rincón favorito del parque

A bordo de sus barquichuelas fuimos surcando las aguas de un antiguo puerto español, toda la atracción transcurre en el interior, y quizás es ese uno de sus mayores méritos, transportarte a un mundo medianamente real, si consigues olvidarte de sus muñecos… claro. Para cuando salimos de aquí ya era de noche y casi hora de irse, serían ya algo más de las 19:15… así que nos quedaba poco tiempo para ver lo que nos restaba (ya que en invierno cierran a las 20:00).

Fuimos por Fantasyland dirigiéndonos hacia la salida. Esta zona creo que es en la que más disfrutan los pequeños, tienen todo tipo de atracciones para ellos y están reflejadas muchas películas de animación clásica de Disney. De hecho la mayoría de atracciones llevan el nombre de los clásicos. Según palabras del propio Walt Disney:

Fantasyland está dedicado a la gente de corazón joven y a aquellos que creen que cuando pides un deseo a una estrella, tus sueños se hacen realidad

Encontramos entre sus numerosas construcciones la casa de Gepetto, especialmente a Marian le encantó… hay tantos sitios en estos parques con los que has soñado mientras veías las películas… creo que son lugares que forman parte de la infancia de todos nosotros, no?

Aquí la casa de Gepetto

Para acabar, como colofón final a ese mundo mágico en el que habíamos pasado el día, entramos en el Castillo de la Bella Durmiente… en él, su historia se narra a lo largo del recorrido. Fue bonito poder verlo también iluminado por la noche. Por desgracia, el tiempo se nos echó demasiado rápido encima y no pudimos ir hasta la última zona, Discoveryland.

La verdad es que me dio mucha pena, porque hay unos cuantos sitios a los que me hubiera gustado entrar… aunque estoy segura de que cuando vuelva a París, que se que volveré, también repetiré visita al parque, y esa vez comenzaremos el recorrido a la inversa… así por lo menos nos quitamos esta espinita.

A los pies del castillo, ya de noche

Salimos nuevamente por Main Street, también muy chula toda iluminada, y ahora sí, nos dedicamos al saqueo de las tiendas. Como ya habíamos estado otra vez en París los regalos pertinentes los cogimos aquí… por variar. Además así salíamos un poco de la típica camiseta con el nombre de la ciudad que has visitado.

Main Street, iluminada por la noche

Cogimos el tren de vuelta a la capital francesa y serían las 21:00 o así cuando llegamos al apartamento, un cena rapidita y a dormir, que el día había comenzado pronto y no habíamos parado.

Gastos del día:

  • Billetes de tren –> 52,4 €
  • Comida en Blockbuster Café –> 64,75 €
  • Cafés y chocolates (amaiketako de rigor) –> 14,50 €
  • Compras para la cena/desayuno –> 18,58 €

2 comentarios en “París 2010 – Día 4: Un lugar mágico nos espera, y la lluvia desespera…

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