París 2010 – Día 5: Paseamos por el museo y subimos donde todo lo vemos

Comenzaba un nuevo día y el tiempo parecía no querer darnos un respiro, así que cambiamos las fechas de nuestros Museum Pass y nos vamos hacia el Louvre [Web del museo]

El apartamento estaba supercerca así que nos vamos andando hasta el museo, dee hecho sólo tenemos que seguir la propia calle donde se encuentra, y casi das de frente con él. Aunque antes, puedes disfrutar de las vistas del Palais Brongniart, o sea el Palacio de la Bolsa, aunque actualmente se utiliza como Palacio de congresos, auditorio, etc. Durante mucho tiempo a las mujeres no se les permitió entrar al recinto, ya que hasta 1967 ninguna pudo poner un pie en su interior.

El edificio de la Bolsa fue terreno vedado para las mujeres hasta no hace mucho

Bordeamos el Palais Royal para dar con el patio del museo, donde ya podemos ver su característica Pirámide, justo en el centro de todo el edificio. Fue muy polémica su construcción porque la gente consideraba que rompía con el clasicismo del museo, pero lo cierto es que precisamente ese contraste entre lo antiguo y lo moderno es lo que le hace destacar.

A las puertas del famoso Museo Louvre

Es la entrada para visitantes y allí que nos vamos a pasar el control de seguridad. Por suerte no hay colas y pasamos enseguida, así que nos acercamos a una de las taquillas para que Unai coja su respectiva entrada gratuita y también a las consignas para dejar los abrigos y demás (servicio gratuito). Compramos las audioguías, creo que en este tipo de sitios merece la pena (aunque en mi caso muchas de las obras ya las conocía) porque hay tantas cosas para ver… que las amortizas.

Desde la última vez que fuimos se han modernizado y ahora te dan una especie de Pda táctil que te lleva por todo el museo, te explica diferentes conceptos de las obras, y puedes utilizarlo como mapa… por cierto nos costó 6 € cada una.

La libertad guiando al pueblo, una de las obras más conocidas que pueden verse

Bueno, es un museo en el que fácilmente te podrías pasar días para verlo entero viendo con detenimiento cada una de sus salas. No en vano aquí se encuentran muchas de las obras de arte más importantes, desde la mitiquísima Gioconda, el espectacular cuadro de “La libertad guiando al pueblo”, hasta la no menos famosa “Venus de Milo”.

Yo me pasaría una semana entera recorriendo sus pasillos pero hay una obra que es mi favorita entre todas las que allí se encuentran. Se trata de “La Victoria de Samotracia”, que se yergue majestuosa en la escalinata Daru.

La Victoria de Samotracia sigue siendo espectacular...

Nosotras a media mañana hicimos un pequeño receso y nos tomamos unos chocolates en la cafetería. Pensábamos comer dentro del propio museo, pero el menú no es muy de nuestro agrado y como ya hemos visto lo más destacable, al menos para nosotras, nos vamos hacia la zona del Arco de Triunfo para comer.

Napoleon jugando a ser Cesar?

Napoleón ordeno construirlo después de lograr la victoria en la Batalla de Austerlitz, inspirado en los antiguos arcos romanos. Se puede acceder a su interior (con el pase) y subir hasta su azotea (Ana y yo lo hicimos la vez anterior) pero esta vez nos conformamos con disfrutarlo a pie de calle. La razón de que viniéramos hasta esta zona era comer en el restaurante Trattoria Vesubio (144, Avenue des Champs-Elysees), que está justo al lado del arco y en el que se come de maravilla por un buen precio.

El menú cuesta 13 €, aunque no incluye la bebida y tienes buenos platos de pasta también por ese precio. Hay quien se cogió pizza y pasta y quien eligió ensalada y pollo, yo me cogí un plato de pasta sin más… todo estaba riquísimo. Es un sitio que recomendamos 100%, además el servicio es también muy atento.

Tagliateles en la Trattoria Vesuvio… buenos y baratos al lado del Arco de Triunfo

Cuando salimos del restaurante unos pocos rayos de sol nos animan a acercarnos a los Champs de Mars, donde se encuentra la Torre Eiffel. Pero la zona donde se sacan mejores fotos del mayor símbolo de París, es desde Trocadéro.

Tras unas cuantas fotos de rigor, os imaginareis que unas cuantas son bastantes, bajamos por sus escaleras y cruzamos el puente que nos deja a los pies de la imponente estructura de hierro de 330 metros. En uno de esos pies se compran los tickets para subir hasta la cima de la torre, puedes elegir entre subir al segundo piso (por lo que te cobran un precio) o hacerlo hasta arriba del todo, por lo que cobran un poquillo más.

Poca gente en el mundo sería incapaz de reconocer este sitio

Obviamente las vistas son impresionantes, sobre todo si te gustan las alturas, si, como en mi caso, eres de los que el hecho de despegarte del suelo no te hace demasiada gracia, pues lo sobrellevas como puedes… de todas formas no está tan mal, hay sitios en los que lo he pasado peor.

No se estaba tan mal en las alturas...

Fue durante muchos años la construcción más alta del mundo, hasta que la superó el edificio Crhysler de Nueva York, y no fue verdaderamente apreciada por los turistas hasta mas o menos los años 70. Estuvimos un buen rato allí, tanto que poco a poco fue anocheciendo y conseguimos verla también cuando comenzaban a iluminarla.

De noche sigue siendo hermosa...

Así que después de retratarnos junto a ella también de noche nos fuimos hacia el apartamento, otro día había pasado y ya habíamos visto algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad…

Gastos del día:

  • Audioguías Museo Louvre –> 30 €
  • Chocolates en el museo –> 17 €
  • Comida en el restaurante Vesuvio –> 76,80 €
  • Entradas a la Torre Eiffel –> 60 €
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