París 2010 – Día 7: Paseando entre pintores de brocha fina, nos despedimos de la capital parisina

Bueno, y para nuestra desgracia llegó el último día que pasaríamos en París, al menos de momento. Teníamos ya casi todo lo que queríamos visto, así que estábamos dispuestos a repetir.

Bueno para Unai, no tanto, porque todavía no había estado por esa zona, pero las tres que habían ido primero querían volver a la zona de Montmartre. Así que cogemos una autobús que nos acerque hasta el barrio, la verdad es que acabamos cogiendo bastantes autobuses a lo largo de la semana, casi tantos como el metro, y nos plantamos a los pies de la colina.

Como no estamos dispuestos a subir todas esas escaleras, nos montamos en el funicular que se sube muy cómodo y sin ningún esfuerzo. Te deja justo bajo la Basílica del Sacre Coeur, uno de los lugares más visitados de la ciudad. Se encuentra en un lugar privilegiado, a unos 130 metros sobre el nivel del río Sena, dominando desde las alturas toda la ciudad.

Sacre Cour, con unas vistas inmejorables sobre París

El barrio de Montmartre, fue la cuna del movimiento impresionista. Picasso, Modigliani, Pisarro, Renoir, Van Gogh, Degas y otros muchos artistas pobres en aquella época, y célebres en el presente, formaban asociaciones artísticas en sus calles, vivían en comunas y crearon muchas de sus oras maestras allí. Hoy en día sigue siendo hogar de artistas, pero ha perdido ese aire bohemio que lo impulsó a la fama, y a mi me parece más una trampa para turista, que el barrio en el que surgieron las vanguardias del siglo XIX.

Famosas escaleras de Montmartre

Bueno, Unai y yo al menos nos conformamos con degustar el arte culinario, unas crepes con chocolate que nos supieron a gloria.

Mmmm qué ricas que estaban las crepes!!

A estas alturas todavía había una cosa que yo, personalmente, tenía pendiente, y que podíamos todavía visitar: el Musée Rodin (Web del Museo), así que cogimos el metro hasta la parada de Solferino. Por cierto, voy a hacer un apunte sobre el metro de París, bueno que conste que nosotros estamos acostumbrados al metro de Bilbao, supermoderno, superlimpio, superluminoso… un ejemplo a seguir en muchos sentidos, y bueno, el de París para tener tantos años no esta del todo mal… hombre deberían mejorar la accesibilidad (ya que apenas hay ascensores o escaleras mecánicas) pero bueno, no es tan sombrío como otros en los que he montado. Y por encima de todo, me encantan sus bocas de estilo Art Noveau de hierro forjado.

St. Clotilde, por fuera preciosa, por dentro no lo sabemos… no pudimos entrar

Pero bueno, a lo que íbamos. Salimos por la Rue Saint-Dominique, hasta que nos topamos con la Basilica de Saint-Clotilde, flanqueada por dos altas torres y con una bonita fachada.

Ya por la Rue de Bourbogne, llegamos hasta el Musée Rodin, en el que volvimos a entrar utilizando nuestros pases (sería ya el tercer o cuarto día que les cambiábamos la fecha, bendito Pilot Frixion). El museo se encuentra en el antiguo Hôtel Biron, donde residió el escultor, y aunque mayoritariamente posee obras de Rodin, también podéis encontrar a otros artistas entre su colección.

El Musée Rodin, es un buen sitio para pasar la mañana

Lo mejor es que muchas de ellas, se encuentran en el exterior, entre unos verdes y frondosos jardines. Una de las obras más famosas del museo es El Pensador, que originariamente se llamaba El Poeta. Existen unas cuantas versiones al rededor del mundo, en muy diferentes proporciones, pero podemos decir que ésta es la obra original.

El pensador "original"

Salimos del museo y nos fuimos hasta Les Invalides para coger nuevamente el metro. Esta vez buscábamos un lugar para comer, decidimos repetir el buffet libre de Pizza Hut. Así que nos fuimos al que está cerquita de Ópera para luego pasear por esa zona. Una vez llenos hasta rebosar de toda la Pizza que fuimos capaz de comer, nos fuimos hacia las Galerías Lafayette.

Vistas desde la azotea de las Galerias Lafayette

Subimos a su azotea para ver de nuevo la ciudad de la que poco a poco nos íbamos despidiendo. Un par de compras para contentar a la gente que nos esperaba a la vuelta, y nos fuimos hacia el apartamento, desgraciadamente esta vez para hacer las maletas, ya que al día siguiente, bien de mañana teníamos el tren de vuelta.

Gastos del día:

  • Crêpes en Montmartre –> 5€
  • Comida en Pizza Hut –> 63,75€
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