Estambul – Día 2: Nuestros pies están cansados

Segundo día en Estambul. Es lunes, así que sintiéndolo en el alma, aún tengo que posponer un día más mi visita a Santa Sofía…

Ayer decidimos que hoy iríamos a ver el Palacio Topkapi, y como en casi todos los sitios recomiendan hacerlo temprano, pues nos pusimos el despertador prontito. Suena puntual a las ocho menos veinticinco y comienza el juego… una por aquí, otra por allá… la cuestión es que para las ocho y media conseguimos estar desayunando, que es lo que queríamos.

Bueno, y además antes me dio tiempo de hablar con Yusuf para que llamará al aeropuerto, y para mi tranquilidad me asegura que la maleta está de camino. El desayuno está bastante decente, dulces, embutidos, cereales, café, etc. Vamos que es difícil que te vayas sin comer nada, así que… otro punto positivo más al hotel. Con razón era uno de los mejor valorados, por lo que hemos pagado… madre mía.

Todas las mañanas pasábamos frente a la Mezquita Azul

Salimos del hotel y nos vamos directas hacia el Palacio de Topkapi… bueno aunque antes nos detenemos a admirar la fuente de Ahmed III, dicen que un de las más bonitas de la ciudad, no podemos opinar por que hasta ahora solo hemos visto esa… La fuente está justo en la entrada al palacio, así que evidentemente no tiene pérdida.

Fuente de Ahmed III

Pagamos las 20 TL de rigor y vamos hacia adentro. Había leído en todos los foros es que lo mejor es ir primero al Harén, porque las entradas son limitadas y no se que más… a nosotras esa recomendacion nos ha servido para verlo casi a solas, así que genial. Ha sido, sin duda, lo que más nos ha gustado del palacio… deambular por sus salas, imaginarme todas las intrigas que se tramaron entre sus muros durante tantos años, etc.

Miles de conspiraciones se consumaron entre estas paredes

Para entrar en el Harén tienes que pagar una entrada a parte, y si lo piensas fríamente es bastante timo, pero es que si no entras creo que la visita a Topkapi no tiene ningún sentido… no se… es que el resto del palacio me ha parecido… sin más 😉 Tal vez destacaría la Biblioteca, un espacio muy bien cuidado y con una decoración exquisita. Las salas de armas y del Tesoro yo pasaría de ellas, primero de todo porque no me atraen para nada, y segundo porque aquí ya había un montonazo de gente, y además de los típicos que meten empujones para que les dejes a ellos pegarse al cristal de turno.

La biblioteca de Topkapi

Después de esa grata experiencia, jeje, hemos disfrutado de las vista del palacio al Bósforo, esto si que merece la pena 100%… estar en verano en esa terracita que tiene montada tiene que ser un lujazo. Qué se le va a hacer? nosotras hemos elegido el invierno y hoy el día ha amenazado hasta con copillos de nieve.

Salimos del palacio bastante pronto para lo que esperábamos, creíamos que íbamos a pasarnos allí toda la mañana y decidimos inspeccionar Santa Irene… una puerta abierta en un lateral nos llama a entrar sin cuestionarnos ni a donde vamos… yo tenía entendido que no se podía entrar, y bueno, no es que te puedas pasear por el centro de la iglesia, pero al menos accedes a su interior y puedes verla mínimamente..

Fue una grata sorpresa poder entrar en Santa Irene

Así que más contenta que unas castañuelas, por haber podido ver algo que estaba convencida que jamás vería, hemos abandonado el recinto amurallado de Topkapi y girando a la derecha hemos enfilado la calle Soguk Çesme, una calle muy bonita que va bordeando la muralla del palacio y cuyas casas, adosadas a él, están todas construidas en madera y pintadas de alegres colores. Se puede decir sin ninguna duda que es un sitio muy auténtico, y además, nuevamente libre de ordas de turistas.

Cogiendo primero la calle del tranvía y después bordeando la carretera que va junto al mar, hemos llegado a conocidísimo puente Galata, pero antes teníamos un cuenta pendiente… entrar en nuestra primera mezquita… la que ostenta tal honor es la Yeni Camii, o Mezquita Nueva, aunque hemos tenido que esperar un poco porque nos ha pillado justo en hora de rezo, y cuando los fieles oran, los infieles nos quedamos en la calle… a mi me parece justo.

Durante el rezo los no creyentes nos podemos entrar en las mezquitas

Mientras esperábamos hemos disfrutado del ritual antes del rezo de los creyentes, las abluciones, etc. Cuando ya salían casi todos, nos disponíamos a comenzar con la rutina en todas las mezquitas: quítate el calzado, coge una bolsa de plástico y guárdalo, ponte el pañuelo en la cabeza, de manera más bien torpe porque se te cae cada dos por tres, entra en la mezquita y siente la suavidad de su moqueta, etc. pero sobre todo déjate imbuir por ese ambiente místico que tienen todas y cada una de ellas.

Todavía había mucha gente rezando, así que no nos hemos liado mucho porque nos parecía mal estar por ahí pululando y haciendo fotos mientras otra mucha gente estaba rezando… Cogemos rumbo al puente Galata y nos entretenemos un rato viendo a los cientos de pescadores que hay en ambos lados… ya habrá peces para todos? al parecer sí… llenan cubos y cubos.

Lo mejor de todo comprobar como muchos de ellos van a pescar con traje y abrigo fino, jejeje Habíamos pensado coger el tunnel para subir hasta la Torre Galata, pero una vez allí pensamos… “pero si está aquí al lado”, así que muy valientes nosotras nos fuimos subiendo por las empinadísimas calles y las innumerables escaleras. Para cuando llegamos a su base las canillas nos temblaban un poco y ya no hacía ni frío ni nada.

Vista de Estambul desde la Torre Galata

Pagamos la entrada, y pa’dentro en el ascensor. Menos mal que ésta no hay que subirla andando. Las vistas desde arriba son estupendas, eso sí, si como yo sufrís de vértigo pues os podéis ahorrar salir fuera y tomaros un cafecito, un poco caro la verdad, en la cafetería que hay en la cima. Aquí mis dos acompañantes más valientes que yo se dieron la vuelta completa por fuera e hicieron fotos a todo el perímetro.

A mi es que solo de ver la gente que había en un par palmos de cornisa y a algunos locos sentados en las barandillas…. ya me pareció suficiente. Volvemos a coger el ascensor, esta vez para bajar y buscamos un restaurante para comer. Por esa zona no encontramos nada, a parte de mil tiendas de electricidad, luces, etc. así que cruzamos de nuevo el puente Galata y entramos en el restaurante Hamdi.

El sitio está en una terraza en el tercer piso con unas vistas geniales sobre el puente, la mezquita nueva, etc. Había como mil camareros sirviendo a unas quince mesas así que tardaron poquito en servirnos. Esta vez volví a repetir con el pollo, Marian se pidió unas albóndigas de cordero con tomatitos y Esti pues también pollo. Además compartimos un postre de la típica baklava.

Plato de Tavuk

Estaba todo rico, aunque de momento es uno de los sitios que menos nos han gustado, ya que no destacó ni por la comida, ni por el servicio… aunque eso sí, la ubicación es increíble. Salimos del restaurante con fuerzas renovadas, nos dirigimos hacia el Bazar de las Especias, aunque casi sin quererlo nos topamos antes con la Rüstem Pasha Camii, que todo hay que decirlo parece un poco sospechosas las entradas que tiene, ya que son unas escaleras que parece que te van a llevar a algún lugar oscuro, pero tras nuestras dudas iniciales, e insistir yo, todo hay que decirlo, en que entrásemos, descubrimos su bello interior.

Solas en la Rüstempaşa Camii

Salimos de la mezquita contentas de habernos atrevido a entrar y nos encaminamos ya hacia el Bazar Egipcio… es bastante estimulante ver tantos y tantos colores y cosas, pero a la vez es un coñazo, con perdón, la chapa que te dan para que entres a ver sus mercancías. Así que huímos rápido del lugar.

En el Mercado de las Especias… mucho que ver y oler

Desde ahí cogimos el tranvía, descubrimos el sistema de los jetones y nos peleamos un poco con la máquina hasta que aceptó nuestro billetes de 10 liras, y nos bajamos en la parada de Beyazit para adentrarnos en el Gran Bazar… este nos gustó más que el de las especias, mucho más espacioso, y sobre todo, mucho menos agobiante… eso sí, lo de las compras lo dejamos para los últimos días. Fuimos deambulando sin rumbo fijo, pero eso sí, siguiendo un patrón para no perdernos, y así conseguimos salir por la misma puerta de entrada por la que habíamos accedido… por la calle del tranvía fuimos bajando hacia la zona de Sultanahmet, bastante cansadas ya porque nos habíamos pateado tontamente “media ciudad”, nos fuimos al hotel a descansar, ya que era noche cerrada ya, y además todo está cerrado a partir de las 6-7 de la tarde.

Cementerio turco

El cansancio acumulado se notaba, y hubo quien se echó unas cabezaditas reponedoras antes de ir a cenar. El sitio elegido no podría ser mejor, el “mítico” DOY DOY, que además está a unos 100 metros del hotel, por lo que es sin duda perfecto. Y además la comida estaba de muerte, y como no el servicio super atento, y la factura ridícula, así que un 10.

Como estaba ese pan turco!!

Yo elegí un plato de ternera que sabía como los pinchos morunos, Esti un kebap enrollado que pintaba muy bien, y Marian un pescado asado tipo trucha, aunque no sabemos muy bien lo que era. Y así acababa nuestro primer día completo en Estambul, recorriendo de vuelta los 100 metros que separaban el restaurante de nuestro hotel.

Gastos del día:

  • Entradas al palacio Topkapi –> 3 x 20 TL
  • Entradas al Harén del palacio –> 3 x 15 TL
  • Entradas a la Torre Galata –> 3 x 11 TL
  • Comida en HAMDI Restaurant –> 60 TL
  • 3 jetones para el tranvía –> 5,25 TL
  • Cena en DOY DOY –> 45,50 TL
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8 comentarios en “Estambul – Día 2: Nuestros pies están cansados

  1. Vaya, parece que estais exprimiendo vustra estancia en tierras turcas.
    Ya no me acordaba de las cuestas que tenía Estambul. Me ha hecho gracia
    Un saludo y a ver qué más nos cuentas.

  2. Gracias por los comentarios, la verdad es que estamos disfrutando un montón y aprovechando a tope los “pocos” días que tenemos, nunca me parecerán suficientes… Seguimos pateando mucho y viendo infinidad de cosas.

    Un saludo, Amaia

  3. Amaia! Que ni me dspedí de ti!!

    Veo qe estás disfrutando a tope.. Ayyy yo que lo tengo tan reciente, parece que estoy allí cuando te leo.

    Veo que finalmente el Palacio Topkapi te ha resultado parecido a lo que me pareció a mi 😉

    Acabad de disfrutar muchísimo!!

    Un saludo

  4. He visitado más de cien paises por negocios
    Estambul es la ciudad que más me gusta del mundo. He trabajado allí un año y podría hablar y no parar de ella
    Relajaos y no os preocupe que los vendedores se dirijan a vosotras. Una negativa y os dejarán en paz. Realmente el mercado de las especias o bazar egipcio merece una visita sosegada
    Por cierto, si buscais bien, tienen un caviar fenomenal y no muy caro

  5. Que maravilla de estancia en Estambul. Debe ser un ciudad fascinante y la comida tiene una pinta… Eso sí, veo que hay que ir con calzado cómodo.
    Un saludo.

  6. ** Kikas –> gracias por el comentario , la verdad es que no somos mucho de regateo s y no s gusta mirar y requetemirar, pero vamos, no te preocupes que al Bazar Egipcio pensamos volver a hacer alguna comprita… el agobio era relativo… tendremos en cuenta lo del caviar…

    ** Fran –> yo aún no he acabado mi estancia aquí y tengo claro desde ya que repetiría unas cuantas veces… así que recomendable 120%… respecto a lv del calzado, lo más imprescindible me parece que sea cómodo a la hora de quitar/poner… vamos que nada de cordones ni cosas raras ;D

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