Estambul – Día 3: Quítate las botas, ponte las botas, quítate las botas, vuelve a ponértelas…

Ayer aprovechamos para dormir un poquito más, media hora, y nos levantamos a las ocho en punto. Como siempre ritual de limpieza, adecentamiento y qué me pongo… Bajamos a desayunar, esta vez cayeron unas crêpes y salimos a la calle dispuestas a ver unos de los platos fuertes del viaje.

Volvimos a subir la calle que nos lleva hacia el Hipódromo y que ya casi nos parece conocer de toda la vida y nos acercamos hasta la Mezquita Azul o Sultanahmet Camii… una de las más impresionantes por su tamaño, pero sobre todo por su decoración. Con todos esos azulejos de Iznik de un azul, inmenso…

Exterior de la Mezquita Azul o Sultanahmet Camii

Lo peor es que está plagada siempre de turistas y como ya sabemos como son algunos de ellos… pues te parece estar más en un parque de atracciones que en un lugar sagrado. Estuvimos probablemente menos tiempo que en el resto de mezquitas, en las que siempre nos hemos sentado un rato a “meditar”, pero es que no había quien oyera sus propios pensamientos allí dentro… vamos a ver si podemos volver otro día y no hay tanta gente.

Por dentro también es preciosa, pero demasiado bulliciosa

Después de salir de la mezquita vamos de frente hasta Santa Sofía, por fin estábamos a sus puertas!!! Pagamos la entrada, con mucho gusto 😀 y nos metemos dentro…

Santa Sofia, por fin!!

El interior es simplemente espectacular, podría estar horas y horas intentando describirla y solo se me ocurren ese tipo de palabras grandilocuentes, que probablemente se quedan hasta cortas… magnífica, colosal, estremecedora, etc. Y además para superar todas nuestras expectativas, libre de andamios y recientemente restaurada su cúpula, así que… ¿qué más podíamos pedir?

Sobran las palabras...

Fuimos caminando sin ninguna prisa recorriendo poco a poco sus múltiples metros cuadrados. Subimos para ver los pocos mosaicos que se conservan, metimos el dedo y giramos la mano totalmente, o al menos se intentó, etc

Yo di vuelta y media, eso será bueno, no?

Me habría tirado allí horas y horas, hice unas tres mil fotos y aún me parecen pocas, y casi arrastras me tuvieron que sacar… snif snif con lágrimas en los ojos le dije adiós a Santa Sofía, bueno más que un adiós fue un hasta pronto… cada vez estoy más convencida de que algún día volveré a Estambul.

Según salimos torcemos a la derecha, andamos cuatro pasos y ya estamos ante la entrada de las Cisternas de la Basílica o Yerebatan. Qué decir de este lugar, también, que no se haya dicho ya. Sus cientos de columnas, el agua, las luces, el goteo incesante… un lugar donde estar muy en silencio y dejarte llevar por el ambiente.

Un ambiente muy especial...

Como no, llegamos hasta las bases con forma de cabeza de Medusa y les hicimos una foto, teniendo mucho cuidado de no mirarles directamente a los ojos 😉 Después de salir de las cisternas, decidimos coger el tranvía para acercarnos a ver el acueducto de Valente. Pero casi al lado de la parada donde nos bajamos estaba la Sehzade Camii, así que sin pensárnoslo dos veces nos metimos para dentro.

La luminosa Sehzade Camii… preciosa!!

Es probablemente una de las más bonitas que hemos visto, al menos para mi, supongo que tiene mucho que ver el hecho de que estábamos prácticamente solas, y pudimos disfrutar de ella, de su tranquilidad, de su bonito color blanco y la claridad que lo inundaba todo… Otra vez con pena, abandonamos una nueva mezquita y continuamos andando hasta que nos encontramos con la avenida que atraviesa el acueducto. Es muy interesante ver pasar un sin fin de coches entre sus arcos, pero como el frío, y el hambre aprietan… solo hacemos un par de fotos y seguimos con nuestro camino, dirección Fatih Camii.

El acueducto de Valente, muy bien conservado

Una vez la tenemos situada buscamos un lugar para comer, ya que tontamente nos dieron las tres de la tarde, así que en el primero que más o menos nos convence nos metemos. El lugar elegido se llama Saray, y era algo así como un sitio de comida rápida. Aquí Esti y yo decidimos innovar un poco y nos atrevimos con un “sandwich” de pollo y guindillas, mi tía se pidió un tavuk sish, o sea, más o menos lo de siempre. Después de algún problemilla con un plato, despido de camarero incluido jeje, acabamos nuestra comida y nos dispusimos a continuar con el recorrido.

Un sandwich raro de pollo

Habíamos dejado pendiente ir a ver la Fatih Camii, pero nos llevamos una desilusión enorme porque la están restaurando por completo en su interior y no pudimos ver más que andamios y más andamios… qué se le va a hacer, ya volveremos algún día… Cambiamos de planes sobre la marcha y decidimos acercarnos hasta la Süleymaniye Camii, que esta vez solo están restaurando el exterior, la zona del patio, vamos…

Süleymaniye Camii

Así que pudimos disfrutar en el interior, porque es preciosa, con esa variedad de colores que forman las distintas piedras con las que está construida… naranjas, verdes, etc se entremezclan creando unaestampa perfecta. Cuando salimos de allí, bordeamos todo el recinto de la Universidad hasta llegar a su famosa puerta. La recordaba mucho más espectacular en cuanto a colorido, pero creo que se debe a que esta bastante feucha y sucia, pedía a gritos una buena restauración…

Frente a la Puerta de la Universidad

Merece la pena, acercarse hasta allí solo por e ambiente estudiantil… por cierto, he de añadir que tienen una campus que me dio auténtica envidia cochina. Un lujazo en medio de Estambul. Tras las fotos de rigor vivimos nuestra primera experiencia en el Gran Bazar.

Las mezquitas iluminadas por la noche ¿más bonitas aún?

Aunque la dedicamos exclusivamente a deambular por sus mil calles… siguiendo un patrón eso sí, para no perdernos, y resulto de lo más efectivo… dejamos lo de las compras y el regateo para otro día. Ya cansadas de tanto caminar y con todo en Estambul cerrado, fuimos al hotel a descansar un rato hasta la hora de cenar. Repetimos cena en el DOY DOY, es que está tan cerca de hotel y sirven tan buena comida… que no pudimos resistirnos.

Gastos del día:

  • Entradas a Santa Sofía –> 3 x 20 TL
  • Entradas a Yerebatan –> 3 x 10 TL
  • Jetones para el tranvía –> 3 x 1,75 TL
  • Comida en el Restaurante Saray –> 45 TL
  • Cafés y chocolate en el Starbucks –> 18,50 TL
  • Cena en el DOY DOY –> 44 TL

** me está costando un poquito llevar al día el diario porque llegamos muy cansadas al hotel y entre unas cosas y otras nunca me da tiempo a colgar las entradas… pero bueno, voy tomando buena nota de todo y poco a poco iré contando lo que hemos hecho 😀

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2 comentarios en “Estambul – Día 3: Quítate las botas, ponte las botas, quítate las botas, vuelve a ponértelas…

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