#Lisboa – Día 3: Sintra, el hogar de los palacios

Día 3 en Lisboa, el último que íbamos a pasar en tierras portuguesas, bajamos a desayunar como el día anterior, pero además nos llevamos del buffet unos sandwiches de pan tostado y embutido para hacernos para comer, y piña en almibar…

Fuimos a pasar el día entero a Sintra, que está a unos 30 kilómetros de Lisboa. Se puede ir en transporte público, pero ya que nosotras teníamos el coche, preferimos meter las coordenadas en el GPS e ir hasta allí por nuestra cuenta. Creo que fue la mejor opción, por que eso nos permitió ir de palacio en palacio y, tal vez, visitar más cosas de as que hubiéramos visto yendo en autobús.

Primero fuimos a ver el Palacio da Pena, compramos las entradas en las taquillas del Castelo dos Mouros, ya que fue aquí donde dejamos el coche, muy bien aparcado a la sombra, por cierto, y a solo 5 minutos andando del de a Pena. Aquí tuvimos que pagar 2€ más para coger el autobús disfrazado de tranvía que te sube/baja hasta la puerta de entrada (desde mi punto de vista bien pagados ya que hay un buen trecho)

Solo unos pocos valientes se atrevían a subir andando jeje

Cuando llegamos, no se que hora sería, pero relativamente pronto, ya había bastante gente, así que cuánto no me quiero imaginar lo que será eso en pleno julio/agosto a mediodía… ¡un horror!

Bueno, vamos con un poco de historia como introducción al Palacio…

El Palacio Nacional de la Peña (en portugués Palácio Nacional da Pena) fue una de las principales residencias de la familia real portuguesa durante el siglo XIX y a la vez constituye una de las máximas expresiones del estilo romántico del siglo XIX en Portugal.

Este palacio asentado sobre grandes peñascos, presenta una mezcla de estilos arquitectónicos totalmente intencionada.Se pueden encontrar elementos que pertenecen al neo-gótico, neo-manuelino, neo-islámico, neo-renacentista y en menor medida a la arquitectura colonial.El motivo de esto es que la mentalidad romántica del Siglo XIX está enormemente fascinada por todo lo exótico.

(Fuente: Wikipedia)

A estas alturas de la vida, un podría pensar que ya ha visto todos los castillos habidos y por haber (sobre todo después de nuestro viaje a Francia) pero, ¡no! Desde que lo ves por primera vez, encaramado en las rocas, ya te das cuenta de que ese palacio no es como ningún otro en el que hayas estado.

Sería incapaz de enumerar los diferentes estilos que se dan en el Palacio

El patio de los arcos es simplemente espectacular, con esos arcos moriscos y las vistas sobre el valle, y más allá el mismísimo Océano Atlántico… ¿a quién el extraña a estas alturas que lo eligieran como residencia de veranos los reyes de Portugal?

Quién no querría vivir en un lugar así?

Ya en el interior seguimos absortas con la decoración, llena de azulejos, trampantojos, salas monocromáticas, etc. La verdad es que no es un Palacio que sorprenda por su grandeza, pero es todo tan… ¿exótico? Se nos hizo cortísima la visita alucinando con cada rincón.

Visita obligada!

Cuando ya creíamos que lo habíamos visto por completo, nos animamos a bajar a pie por el parque da Pena, en vez de que utilizar el mismo autobús disfrazado de tranvía que nos había subido.

Bajando por el Parque da Pena

Lleno de árboles y arbustos exóticos es un buen paseo para ir bajando hacia el Castelo dos Mouros, personalmente creo que subirlo no es tan buena idea 😉 Aquí estaba la casa de la amante del Rey consorte Dm Fernando II, con la que más tarde acabaría casándose… ¡Olé sus huevos!

Desde donde salimos hasta llegar al Castelo dos Mouros había dos opciones, seguir la carretera por la que habíamos subido en coche, o hacer un pequeño trekking… elegimos la segunda opción y, aunque no íbamos muy preparadas, en cuento a calzado se refiere, lo disfrutamos mucho, y creo que hicimos bien en elegir ese camino.

Solo por las vistas ya merece la pena subir hasta aquí!!

Llegamos al Castelo y recorrimos sus murallas. Está literalmente colgado en las rocas, y se tienen unas vistas de vértigo de toda la zona. No llegamos a recorrer todos sus rincones, estábamos ya algo cansadas y allí todo era pa’arriba y pa’abajo. Así que decidimos salir de allí y buscar un sitio para montar el picnic para comer.

Todo el recinto del Castelo tiene un “ambiente” muy especial

Donde las taquillas había una máquina de refrescos, así que ni nos lo pensamos, cogimos un par de Coca-Colas, salimos fuera, y nos sentamos allí mismo en el suelo a comer… se estaba tan bien!! Después de toda la caminata disfrutando de la sombra, y comiéndonos nuestros sandwiches robados del desayuno 🙂

No es una mullida hierba, pero se estaba genial ahí sentadas

Después de un buen rato allí sentadas, cogimos de nuevo el coche y fuimos hasta el Convento dos Capuchos. Con sus diminutas celdas, escasa o más bien nula decoración… la verdad es que piensas cómo eran capaces de vivir allí? y por otro lado que eso es lo que debería ser la verdadera Iglesia… y no esos edificios pomposos llenos de oros, brocados, etc.

Iluminadas por un halo divino?

Lo mejor es que estuvimos totalmente solas en el lugar, sólo cuando salíamos de allí entraban otros turistas, ya que al estar bastante alejado de Sintra no suele ir mucha gente a verlo.

Habíamos pagado el combo en el que entraba también la visita al Palacio de Montserrate, pero se nos estaba haciendo tarde y teníamos muy claro que no nos podíamos perder laQuinta da Regaleira. Al parecer, este Palacio pasó por varias manos hasta que los Varones da Regaleira vendieron la propiedad al Dr. António Augusto Carvalho Monteiro, un excéntrico millonario aficionado a los libros, la alquimia y la masonería.

Menos mal que casualmente llevábamos una linterna

Sus jardines están llenos de símbolos, grutas que recorrer, incluso pozos iniciáticos… vamos, que disfrutamos como enanas yendo de aquí para allá, haciendo miles, millones de fotos.

El pozo iniciático… muy místico

Estábamos tan a gusto que incluso nos sentamos a tomar algo en la terraza que hay allí mismo. Haciendo balance de todo lo que habíamos visto en nuestro viaje a Portugal y organizando un poco el viaje del día siguiente.

Finalmente salimos de allí y aún tuvimos algo de tiempo para darnos unas vueltas por las tiendas del pueblo y comprar los últimos regalos que nos quedaban.

Fotos, muchas fotos… había mil rincones para inmortalizarse

Hay un dicho que afirma que no se ha terminado de ver el mundo hasta que no se ha pasado por Sintra, bueno al menos nosotras ya hemos estado, aunque ni mucho menos vamos a dejar de recorrer mundo…

Ya a última hora volvimos a Lisboa y paramos en el estadio João Alvalade, primero para visitar su tienda, hacer alguna compra y ya de paso, coger algo para cenar, esta vez la elección fue una pizza que nos llevamos a la habitación del hotel…

Gastos del día:

  • Entradas combinado 4 Palacios –> 44€ (22€/pax)
  • Entradas Quinta da Regaleira –> 10€ (6€/entrada normal + 4€/entrada estudiante)
  • Refrescos en Quinta da Regaleira –> 5,5€
  • Pizza y refrescos para cenar en la habitación –> 12,5€
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12 comentarios en “#Lisboa – Día 3: Sintra, el hogar de los palacios

    • Qué razón tienes!! Es como que está ahí al lado, vámonos a a otra parte del mundo… Vamos que me pasa con cosas de aquí al lado mismo, como que nunca he estado en Segovia… es como para matarme, lo se…

      Pero vamos, que lo recomiendo 100% y que me he quedado con ganas de más, así que creo que le dedicaremos más viajecitos…

      Un saludo, y gracias por la visita!!

      Amaia

  1. Hola,!, … que buenísimo lugar eh … y te felicito por el reportaje fotográfico que es insuperable, … yo hice un post hace tiempo sobre Sintra pero no me acerco al contenido de tu post 😦 http://thewotme.com/2012/04/sintra-fusion-magica-de-arquitectura/

    En todo caso … es un lugar de cuento, mezcla de culturas, propietarios, personas … una maravilla.

    Eso sí, … me pareció muy muy caro … mismo precio que Disneyland … un poco fuerte no?

    Un saludo!

    • No estoy para nada de acuerdo con el comentario 😉 he visto fotos por ahí… jejejeje Yo lo que pasa es que “estoy muy loca” y tengo una cámara que me tiene enamorada y hace las fotos sola … jajaja

      Sintra nos encantó, es el típico sitio que me encantaría repetir y dedicarle algo más de tiempo…

      Un saludo, y como siempre, gracias por comentar… Amaia!!

    • Pues yo también era un país que lo tenía muy abandonadillo y me quedé con ganas de más… así que ya estoy pensando en cuando volver y qué visitar…

      Un saludo, Amaia!!

  2. Pingback: El blog cumple 5 años!! | el blog de AMAIA

  3. Es un lugar precioso. En cuanto pueda volveré, ya que me quedaron muchos sitios sin ver. Lo mejor fue la Quinta da Regaleira, es impresionante.

    • Sin duda, a nosotras también nos encantó, tal vez porque somos un poco frikys, jeje, y nos gustó toda la parafernalia y parte de su “misticismo”

      😉

      Amaia

  4. Hola! En la Quinta da Regaleira… ¿dónde dejasteis el coche? ¿Se aparca bien allí? Es que queremos ir no sabemos muy bien cómo está el tema parking en sus alrededores. Muchas gracias!!!

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