#Selva Negra – Días 1 y 2: De camino a nuestro destino

Bueno, qué? empezamos un nuevo viaje? Pues sí, que parece que estoy On fire y no puedo dejar de escribir post… Pues bien, para las vacaciones de este verano, a pesar de haber estado barajando varias posibilidades y ante la imposibilidad de cerrar unas fechas concretas hasta última hora, por motivos de trabajo, nos plantamos casi en julio sin saber a donde nos íbamos a ir.

Sí que había algo que teníamos más o menos claro, a no ser que viésemos una buenísima oferta de vuelos, íbamos a tener que tirar de coche y gps para buscar nuestro destino. Al final, este cúmulo de circunstancias nos llevó a dos destinos a los que teníamos muchísimas ganas: la Selva Negra y Suiza. Y aunque íbamos a hacer un viaje con un presupuesto más que ajustado (cosas de independizarse y tal y cual) pues nos quedó un recorrido la mar de apañado.

Y así nos plantamos en agosto (sí qué gran mes para viajar y encontrar cosas baratas, no?) cogiendo el coche un lunes bien temprano para meternos unas 9 horas de carretera entre pecho y espalda e intentar llegar a Levernois, en la Borgoña francesa. A la hora de coger nuestro alojamiento teníamos muy claro que queríamos hacer el mayor número de kilómetros posible, para estar lo más cerca de Alemania y las etapas venideras fueran más cortas.

Nuestro primer alojamiento, aunque solo por dos noches

Nuestro primer alojamiento, aunque solo por dos noches

Así que el primer día no dio para más que pagar un montón ingente de peajes, pasar muchas horas en la carretera, hacer una parada para comer y estirar la piernas y llegar a nuestro alojamiento justo antes de que cerraran la recepción a las 19:00. Dejamos las maletas, fuimos a hacer unas compras y a descansar…

El segundo día nos acercamos hasta la bella Beaune, que estaba a apenas 4 kilómetros de nuestro alojamiento. Una bonita ciudad, de esas que a mi me parecen típicamente francesas, muy medievales, con sus casas de piedra y su muralla. Será que he estado en tantas así que me parece que son todas iguales, pero vamos… me siguen encantando por igual 😉

Un buen sitio por el que pasear… hermoso lavadero

Un buen sitio por el que pasear… hermoso lavadero

Lo primero que hacemos tras dejar el coche en un parking gratuito justo fuera de lo que es el casco viejo, es ir a la Oficina de Turismo, que esta en el mismo edificio el Museo de Bellas Artes. Allí nos explican un poco qué es lo que hay que ver de la ciudad y nos vamos directamente hacia la Hospicerie, el edificio más conocido y carismático de Beaune.

Nos plantamos allí en unos minuto, y es que el sitio es bastante pequeño, y entramos a ver lo que cuestan las entradas. Vamos con nuestros carnets de estudiantes, incluso aunque teníamos sólo 3 carnets, ni nos los miraron y nos cobraron las 4 entradas combinadas que cogimos al mismo precio, con descuento. Bueno, nos ahorramos unos 16 eurillos que no está nada mal.

La imagen más representativa del edificio es la de sus tejados de tejas vitrificadas y coloreadas, creando dibujos geométricos súper chulos.

El patio es uno de los espacios más bonitos del lugar

El patio central es uno de los espacios más bonitos del lugar

El Hôtel-Dieu de Beaune u Hospices de Beaune, fue una institución caritativa creada en el siglo XV, y desde un primer momento se centro en ayudar a los más necesitados. Aunque alojó en sus habitaciones a personajes prominentes, acogía una Sala de Pobres, en la que cualquiera que necesitara cuidados médicos allí los podía encontrar. Es la más grande de todas las salas y el espacio que más me gusto. Como siempre, creo que su artesonado de madera fue determinante para mí.

Había unas cuantas figuras de las monjas y algunos enfermos por aquí y por allá, un toque un tanto kitsch que se podían haber ahorrado, pero bueno… Junto con la entrada te dan una audioguía que te va explicando toda la historia del edificio y de la institución.

A mi estas figuras acaban dándome yuyu

A mi estas figuras acaban dándome yuyu

Cuando salimos de aquí, como teníamos la entrada para otros dos museos, nos acercamos primero al del vino. El edificio en sí es muy bonito, y tal vez si no eres un apasionado de los caldos pues no te vaya a interesar mucho el sitio. A nosotros ni fú ni fá… fuimos porque ya habíamos pagado la entrada, pero nos gustó bastante un video de como se fabricaban todavía a mano las barricas.

Lo mejor del museo el precioso edificio que lo alberga

Lo mejor del museo el precioso edificio que lo alberga

Seguimos paseando por el pueblo, todavía era media-mañana y hacía una temperatura agradable. Nos topamos con la Colegiata de Notre Dame, aunque no podemos decir lo mismo de su entrada… y es que nos costó encontrarla un poco. Con deciros que es de estilo románico tardío, ya imaginaréis que me moría de ganas de entrar… y no había forma con tanta callejuela para aquí y para allá 🙂

Hay que ver lo que nos costó entrar...

Hay que ver lo que nos costó entrar…

Cuando por fin lo conseguimos… A disfrutar!! En esta Iglesia hay unos tapices que narran la vida de la Virgen en los que dicen que hay retratados unos Ovnis, vamos que en pleno siglo XV ya eran ardientes seguidores de Mulder & Scully…

Qué me decís? Iba ET en esa nave?

Qué me decís? Iba ET en esa nave?

Salimos de la Colegiata y vemos que el cielo está empezando a encapotarse. Bueno, decidimos ir hacia nuestros dos últimos destinos: recorrer un poco de la muralla que aún sigue en pie, y ver algo del Museo de Bellas Artes.

Foto de parte de la muralla por la mañana, cuando el cielo aún se veía azul

Foto de parte de la muralla por la mañana, cuando el cielo aún se veía azul

Lo primero fue pan comido, aunque como empezaban a caer gotas enormes, decidimos huir hacia la seguridad de un sitio cerrado como prometía ser el Museo. Peeeero, al llegar estaba ya cerrado, y no eran ni las 14:00… Bien a partir de ese momento tendríamos que recordar que estábamos en Europa y allí lo horarios no son iguales…

Pues nada… vamos hacia el coche y de camino paramos a comprar un par de cosas que nos hacían falta para comer y pan, ya que nos haríamos la comida en el apartahotel.

Después de comer y pasar un rato por la piscina, salimos a dar una vuelta por Levernois, el pueblillo en el que nos alojábamos. Es un pueblo encantador, con sus casitas con hiedra en las fachadas, flores por todas partes, la pequeña iglesia… pero es que no había ni un alma, y aunque había varios hoteles y restaurantes, estaba todo tan vacío que no invitaba ni a sentarte a tomarte algo.

Idílico sí, solitario, también… así era Levernois

Idílico sí, solitario, también… así era Levernois

No sé, igual era por la hora o a lo mejor por las fechas, pero vamos, nos limitamos a dar un largo paseo y volvimos al hotel, a reorganizar las maletas, ya que al día siguiente volvíamos a coger el coche para irnos, esta vez sí, a nuestro primer destino: la Selva Negra!!

Gastos de los dos días:

  • Chuches y varios para el coche -> 50€
  • Llenas el depósito de gasolina -> 60€
  • Helados -> 6€
  • Peajes hasta Beaune -> 53€
  • Llenas el depósito de gasolina -> 69€
  • Compras en el súper -> 54€
  • Entradas Hospiverie + Mussee du vin + Beaux Arts -> 7,60€ x 4 = 30,4€
  • Pan -> 1,35€
  • Compras varias -> 14,43€
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