#Selva Negra – Día 4: Un paseo por las cascadas y muchos relojes

Primer día que amanecíamos en la Selva Negra y después de valorar todo lo que teníamos apuntado para ver y hacer mientras estábamos allí y decidimos empezar yendo a las cascadas de Triberg. Así que preparamos nuestro pequeño picnic para comer por allí en el camino, y pusimos las etapas en el gps.

Llegamos al pueblo sin problemas, y dejamos el coche en el parking que hay justo en e pueblo. Creo que debe haber varios puntos de entrada, pero nos alegramos mucho de empezar por ahí, porque nos pareció lo mejor empezar por abajo e ir subiendo poco a poco por todas las cascadas. Así al final del todo, cuando ya estás más cansado, solo te queda bajar.

En algunos sitios dicen que son las más altas del país… pero deben ser como las 9ª

En algunos sitios dicen que son las más altas del país… pero deben ser como las 9ª

Empecemos por decir que las Triberger Wasserfälle son uno de los saltos de agua con más altura de Alemania, que no se si es mucho o poco, porque seguro que hemos visto saltos de agua mucho más grandes en nuestra vida, sin ir más lejor en este mismo viaje, pero bueno… Otra cosa que tengo que decir es que estaban hasta arriba de gente, lo cual hizo que no disfrutásemos tanto de las cascadas como nos hubiera gustado.

A pesar de todo, conseguimos salir solos en alguna foto

A pesar de todo, conseguimos salir solos en alguna foto

De hecho fuimos subiendo poco a poco por el “camino difícil”. Hay dos diferentes, uno con más pendiente, que se hace sin ningún problema, y otro más suave, para cualquier tipo de público, así que no revisten ningún tipo de dificultad. Bueno, la cuestión es que lo que más disfrutamos fue salirnos de ese recorrido que va bordeando las cascadas, en el mismo parque hay rutas para seguir, y decidimos tomar alguna de ellas.

Sí, esto está mucho mejor… nadie a la vista!

Sí, esto está mucho mejor… nadie a la vista!

Empezamos por la que nos acercó hasta la Wallfahrtskirche Maria in den Tannen, una bonita iglesia en una paraje único. En medio del bosque y como surgiendo de la nada, te encuentras esta iglesia de estilo barroco. Lo mejor de todo, poder pasear tranquilos, casi en soledad, disfrutando de los árboles, y de la sensación de estar inmersos en plena Selva Negra.

Como salida de la nada, la iglesia emerge entre los arboles

Como salida de la nada, la iglesia emerge entre los arboles

Volvimos por el mismo camino, por cierto, parte de la ruta está fuera de lo que es el parque en sí, así que tuvimos que volver a enseñar nuestras entradas (en las que nos hicieron descuento gracias al vale que nos dieron en la Haus)

Finalmente, con la soledad, llegó el poder disfrutar del parque

Finalmente, con la soledad, llegó el poder disfrutar del parque

Finalmente cuando ya consideramos que iba siendo hora de comer, decidimos salir de del parque e ir en busca del coche. Decidimos buscar algún área de servicio de las que habíamos visto según nos acercábamos a Triberg. Aunque bueno, no sin antes parar en los cientos de tiendas llenas de relojes de cuco que hay. Si no encuentras aquí uno que te guste no lo encontrarás en ningún sitio.

Nosotros resistimos la tentación (sobre todo por sus precios), bueno cayó alguno en plan imán, y cogimos el coche para ir hasta Gutach, nuestra siguiente parada. Pero antes… Stop!!

Aquí, las figurillas que salen a pasear

Aquí, las figurillas que salen a pasear

A la derecha justo saliendo del tunel, vemos el que dicen que es el reloj de cuco más grande del mundo. Aquí, como con las cascadas hay varias versiones, pero nosotros nos vamos a quedar con que es el más grande… si no lo es… pues nada, viviremos con ello. Es el de Eble Uhren-Park y llegamos justo a las dos menos cinco. Casualidad? El destino? Alli nos quedamos a ver como salía el “pajarillo”. Justo por detrás hay otro gran reloj en el que si metes un eurillo salen unos muñecos a bailar, aunque personalmente, después de haber visto el carillón de Munich, este me pareció simplísimo. Por cierto, como había justo un bus de turistas que llego al mismo tiempo que nosotros nos ahorramos el euro 😉

Volvemos al coche y hasta que no llegamos al mismísimo Gutach, no encontramos ningún sitio para parar y montar el picnic, y eso que a la ida nos había parecido ver diferentes sitios para parar por el camino (en fin, expediente x) Total que cogimos algunas bebidas y nos apalancamos en el chiringuito que está donde los trineos de verano.

Vista general del circuito de los Rodelbahn de Gutach

Vista general del circuito de los Rodelbahn de Gutach

Ah! que no os había dicho para que habíamos ido a Gutach… pues eso. Allí estábamos nosotros y unas cuantas excursiones de niños y otros tantos turistas haciendo cola para montarnos en estos famosos trineos. Hay varios a lo largo de la región, pero estos son los que nos pillaban mejor y no queríamos desaprovechar la oportunidad de montarnos.

Desde arriba, la impresión es :-0

Desde arriba, la impresión es :-0

Sinceramente, seguramente marcamos el record de gente que había bajado a menos velocidad, pero yo entre que me daba la impresión de que me caía ahí mismo y que no le cogía el tranquillo… en fin, que hice lo que pude 😀 La cuestión es que nos lo pasamos genial, y que nos quedamos con ganas de más, de todas formas nos fuimos con la sensación de que si nos encontrábamos con otros por el camino volveríamos a subirnos.

De aquí nos fuimos hasta Schiltach, en el que no hicimos demasiado. A parte de pasear un poco, aprovechar para sacar dinero, y disfrutar de su río de frías aguas cristalinas. Estuvimos sentados en su orilla con los pies en remojo ni sé el tiempo… simplemente, dejando pasar el agua entre nuestros dedos.

El río de Schiltach fluyendo plácidamente

El río de Schiltach fluyendo plácidamente

Cuando salimos del pueblo nos pilló una mega-caravana. Unos metros por delante había ocurrido un accidente entre una moto y un coche y ambos carriles se pararon por completo. Creo que estuvimos parados más o menos una hora… la gente ya empezaba a darse la vuelta para buscar otras alternativas, pero claro, para nosotros no era tan fácil, porque sin conocer el lugar, el gps no hacía más que re-llevarnos por ese camino y cuando, por fin, encontramos una ruta alternativa, que sumaba unos 45 minutos a la ruta original, pues por fin se desatascó la cosa y pudimos seguir adelante.

Este contratiempo hizo que abandonásemos cualquier intención de seguir viendo cosas y nos acercásemos a la casa a descansar y preparar la que sería nuestro siguiente día, ya que no llevábamos nada ideado de antemano, fuimos planeando las etapas justo el día anterior.

Gastos del día:

  • Entradas a Triberg -> 2,50 x 4 = 10€
  • Parking Triberg -> 4,50€
  • Compras en el súper -> 14,50€
  • Trineos de Gutach -> 2,50 x 2 = 5€
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s