#Selva Negra – Día 5: Un lago entre los bosques

Este día nos lo tomamos con mucha calma. Para empezar nos acercamos al lago Titisee y nos pasamos allí toda la mañana. Algo así como la playa de los habitantes de la Selva Negra, y aunque estaba bastante hasta arriba, pagamos nuestras entradas (con descuento, eso sí) y accedimos a una zona donde hay toboganes y está acondicionado para el baño… además hay también unas piscinas, por si no te apetece bañarte en el propio lago.

Entre lo buena que estaba el agua y las vistas… me habría quedado allí siglos!

Entre lo buena que estaba el agua y las vistas… me habría quedado allí siglos!

Pero vamos, ya que vas hasta allí, pues nosotros no nos lo pensamos… al lago de cabeza!! La sensación cuando ves el paisaje que te rodea es brutal… Con los bosques súper-tupidos al rededor del lago, sin apenas construcciones que se vean a simple vista… Mereció mucho la pena acercarse hasta allí… y como nos gustó tanto, comimos allí y no fue hasta media tarde cuando decidimos levantar el campamento y acercarnos a Friburgo.

Paseando por Friburgo

Paseando por Friburgo

Lo mejor de la visita a Friburgo es que llevábamos un guía de lujo: alguien de la propia ciudad que nos fue enseñando todo, y contando anécdotas y leyendas de la ciudad, que de otro modo nunca hubiésemos sabido. Desde aquí, no nos queda otra que agradecer a Simon que perdiera un poco el tiempo con nosotros. Danke Simon!

La catedral es, junto a los Bächle, una de las atracciones de la ciudad

La catedral es, junto a los Bächle, una de las atracciones de la ciudad

Una de las cosas que nos contó, es que sus famosos Bächle, unas canalizaciones de agua que recorren prácticamente todo el casco antiguo, y que servían para abastecer de agua corriente a la ciudad en la antigua Edad Media, es que si metes los pies en ellos te casarás con una persona de esas ciudad… yo no soy de creer en esas cosas y como hacía mucho calor y venían genial para relajarse un rato mientras tienes los pies fresquitos y a remojo… no podía evitar probarlos 🙂

Es que estaba tan fresquita el agua que no me pude resistir

Es que estaba tan fresquita el agua que no me pude resistir

Otra de las cosas que hicimos fue probar la cerveza… Sí!!! La rica y suave cerveza alemana que tanto había echado de menos desde febrero, jajaja Fuimos primero a una cervecería típica de allí, con un montón de mesas en la calle, y que fabrica su propia cerveza, como no podía ser de otra forma, la Hausbrauerei Feierling. Nos tomamos una cervezas bien fresquitas, aunque hacía un calor increíble y no aguantamos demasiado allí, así que fuimos en busca de un lugar más tranquilo en el que poder sentarnos, y tomarnos otra cerveza sin lo agobios de que hubiese tantísima gente.

Cerveza alemana! Acaso hay mayor placer?

Cerveza alemana! Acaso hay mayor placer?

Cuando anocheció, y teniendo en cuenta que aún nos quedaban unos 45 minutos de camino hasta la casa, nos despedimos de Simon y Leyre y cogimos las maravillosas autopistas sin límite de velocidad hasta Gengenbach. Nosotros solo cogimos este tramo que no marcaba limitación, tanto este día como cuando bajamos hacia Suiza, y por si tenéis curiosidad 165 Km/h fue lo máximo que llego a marcar la aguja.

Gastos del día:

  • Entradas lago Titisee -> 3,20 x 4 = 12,80€
  • Parking Titisee -> 6€
  • Helados -> 7€
  • Parking Freiburg -> 8€
  • Cervezas en Hausbrauerei Feierling -> 13,60€
  • Más cervezas -> 23,40€
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