#Selva Negra – Día 6: Kilómetros de bellísimas carreteras

Bueno, después de que el día anterior nos lo tomásemos con muchísima calma, en plan relax, ahora nos tocaba hacer muchos kilómetros en coche y visitar un buen puñado de lugares increíbles, así que nos levantamos relativamente pronto, desayunamos bien y preparamos nuestra mochila de picnic, para lanzarnos a la carretera.

La idea era visitar Allerheiligen y para llegar hasta allí, en vez de seguir el camino más corto y recomendado por el gps, decidimos  deleitarnos por la hauptstrasse 94, una enrevesada carretera que te va llevando por pueblecitos preciosos, y de la que disfrutamos cada metro de asfalto.

Zell am Harmersbach y la hauptstrasse 94 fueron un comienzo de día inmejorable

Zell am Harmersbach y la hauptstrasse 94 fueron un comienzo de día inmejorable

Paramos en el pequeño Zell am Harmersbach, para comprar pan como excusa principal, pero ya de paso para ver las pequeñas maravillas que esconde. Cada pueblo en el que fuimos entrando durante este trayecto, tenía al comienzo y al final un sinfín de originales carteles anunciando su nombre…

Entrada a las cascadas de

Entrada a las cascadas de Allerheiligen

Pasamos también por Bad Peterstal, que creo que es algo así como un pueblo-balneario ¿? pero en el que no nos detuvimos, hasta que por fin llegamos a Allerheiligen, una hora después y nos detuvimos en el parking que está justo a la entrada de las cascadas. El recorrido se puede hacer en dos sentidos, desde las cascadas hacia arriba, para acabar viendo las ruinas, o al revés, bajando. Pero claro, si lo hace de ésta última forma y tienes que volver al coche… te queda lo peor… subir todas esas escaleras, que por cierto es lo único que te mata un poco, por lo demás es un paseo súper agradable que recomiendo 100% hacer.

Tooooooodo el camino para nosotros solos

Tooooooodo el camino para nosotros solos

Sobre todo, por que estábamos solos, no sé si coincidió así o es que realmente no es un sitio que entre en las típicas visitas que hace la gente, pero es que apenas encontramos gente hasta que llegamos arriba.

Cuando llegamos al pequeño ¿pueblo? ¿aldea? estaban celebrando una boda en un restaurante, y estuvimos muy tentados de colarnos en ella, pero, vamos… con la rica ensalada y sandwich que nos esperaba en la nevera del coche ni nos lo pensamos 🙂

Qué tendrán los edificios en ruinas que me atraen tantísimo?

Qué tendrán los edificios en ruinas que me atraen tantísimo?

La belleza de las ruinas de esta Abadia del siglo XII, y abandonada allá por el XIX, se vio un poco eclipsada por un escenario que estaban desmontando en su interior pero aún así, el lugar en el que está ubicada y el magnetismo que creo que tienen estos edificios de piedra a medio desmantelar bien valieron una visita.

Formando parte de su historia

Formando parte de su historia

Una vez que consiguieron despegarme de contemplar el paso de los siglos a través de las desgastadas piedras (sí, me he levantado poética hoy 😉 ) nos compramos un más que merecido helado para iniciar el descenso. Durante el mismo sí que nos encontramos algo más de gente, pero aún así, nada comparado con lo que había en Triberg, y si me apuras la belleza de las cascadas es muy similar.

Disfrutamos a tope del lugar

Disfrutamos a tope del lugar

Volvimos al coche y decidimos que cuando encontráramos un lugar decente pues pararíamos a comer. Y con esta mentalidad volvimos a la carretera, recorriendo la Schwarzwaldstraße, una carretera panorámica que atraviesa buena parte de la Selva Negra, de ahí su nombre, y el destino nos tenía preparada una sorpresa inmejorable… en un recodo del camino después de subir un buen trecho de curvas y lugares con unas vistas increíbles, pero sin ningún apartado donde poder pararnos a hacer unas fotos, encontramos una mesa de madera con bancos y las mejores vistas del mundo, y si no, juzgad por vosotros mismos…

Se puede parar a descansar en un sitio con mejores vistas?

Se puede parar a descansar en un sitio con mejores vistas?

Sacamos la nevera, y a disfrutar!! Nos hubiera gustado quedarnos horas allí, pero entre que el día comenzaba a torcerse un poco y que realmente teníamos aún bastante camino por hacer… pues recogimos todo con mucha pena, y abandonamos esa pequeña porción del Paraíso.

La idea era ir hasta Baden-Baden pero antes de llegar, paramos en Mummelsee, que la verdad, no teníamos ni idea de que estaba por aquí… era una de esas cosas que llevábamos apuntadas como Must see pero que no había conseguido dar con su ubicación en el gps… así que ya veis, el día parecía el propicio para que todo saliera de 10. La verdad, una vez allí, tampoco es que nos dijera nada, y si nos lo hubiéramos perdido, pues tampoco habría pasado nada… es un bonito lago y poco más.

Y encima empezaba a llover….

Y encima empezaba a llover….

Finalmente llegamos a Baden-Baden, donde nos costó aparcar la vida, y de la que no vimos absolutamente nada que nos mereciera la pena haber ido hasta allí. No sé, fue una grandísima decepción y tras una vueltilla por la ciudad, volvimos a coger el coche y pusimos rumbo Gengenbach para visitar, por fin, el pueblo que nos acogía durante esos días.

Gengenbach es precioso, y aunque es bastante turístico, estaba muy tranquilo ese día

Gengenbach es precioso y estaba muy tranquilo ese día

En Gengenbah habíamos quedado con Leyre y Simon, con los que ya habíamos estado el día anterior, esta vez para descubrir todos unos de los pueblos más bonitos de la Selva Negra, en la que cada rincón es un lugar de cuento. He leído por ahí, que ha servido de escenario en varias películas, como por ejemplo, Charlie y la Fábrica de Chocolate.

Un más que típico pueblo de la Selva Negra, con su torre con campanario, sus casas de entramado de madera, ...

Un más que típico pueblo de la Selva Negra, con su torre con campanario, sus casas de entramado de madera, …

Paseamos un buen rato por sus calles, nos sentamos en una terraza a tomar algo, y disfrutamos de una tarde relajada después de los buenos kilómetros que llevábamos ya encima. Es un lugar súper conocido, turísticamente hablando, y que no sé si sería por el día o qué, pero es que estaba casi vacío…

Todo en Gengenbcah parece sacado de un pequeño cuento de hadas

Todo en Gengenbcah parece sacado de un pequeño cuento de hadas

Finalmente, nos despedimos y cada mochuelo se fue a su olivo, nosotros a hacer unas compras y después a nuestra pequeña casita con las vistas más bucólicas que puedas desear, y ellos a Friburgo. Así acabamos un día en el que nuestras cámaras echaban humo y que sería difícil superar…

Gastos del día:

  • Pan -> 2,40€
  • Helados -> 7€
  • Llenar el deposito de gasolina -> 69€
  • Parking en Baden-Baden -> 1,50€
  • Compras en el súper -> 26€
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