#Selva Negra – Día 7: Estrasburgo y de nuevo a hacer las maletas

Último día en la Selva Negra, y bueno en realidad lo dejamos para acercarnos hasta Alsacia, así que casi podríamos decir que nuestro último día en esta bellísima región fue el anterior. Pero bueno, ins’t the question.

Habíamos leído que lo mejor para visitar Estrasburgo cuando vas en coche, y supongo que se puede extrapolar a otras muchas ciudades europeas, es dejar aparcado este en los P+R que hay a las afueras, ya que por el precio del parking, bastante barato por otra parte, te dan además tickets i/v para el tranvía hasta el centro de la ciudad. Así que eso fue lo que hicimos nosotros, en cuanto vimos un P+R allá que nos metimos y, sospechosamente, apenas había coches. Bueno es que no caímos en que era domingo, y los domingo a parte de que aparcar allí es gratis, pues no te dan esos tickets de transporte público, así que tuvimos que comprarnos unos pases de transporte para poder acercarnos hasta el metro. Analizándolo bien, tal vez nos hubiera salido mejor de precio haber dejado el coche en cualquier parking normal del centro, pero bueno…

Total, que cogimos el primer tranvía que pasaba por allí y nos dejaba en la parada Homme de Fer, que está muy cerca de todo lo que es el casco histórico de la ciudad. El primer sitio al que acudimos fue la Place Kléber, la principal plaza de la ciudad y que ese día albergaba alguna especie de actuaciones de grupos autóctonos. Nos quedamos un rato escuchando la música y viéndoles bailar, empapándonos un poco de la cultura alsaciana.

Unos bailables en la plaza del pueblo...

Unos bailables en la plaza del pueblo…

De aquí nos fuimos hasta la Catedral de Notre-Dame cuya única torre, de 142 metros, fue durante dos siglos la construcción más alta jamás conocida. Desde luego, impresiona cuando te encuentras a sus pies, y eso que nosotros ya estamos acostumbrados a deambular entre altos edificios, así que allá por el siglo XV la impresión tenía que ser brutal.

Captar la grandiosidad del edificio en una sola toma es casi misión imposible

Captar la grandiosidad del edificio en una sola toma es casi misión imposible

En su interior se encuentra un reloj astronómico al que no quisimos esperar ya que estaba petadísimo de gente, y no empezábamos a agobiar, la verdad es que esta zona estaba a rebosar de gente. En la misma plaza de la catedral se encuentra la casa Kammerzell, que data del siglo XV. Desde luego no es la típica casa medieval de entramado de madera, hay un sinfín de esculturas representando escenas paganas y religiosas entre sus vigas, y en su interior debe haber un buen número de bellos frescos decorando sus paredes.

Hay edificios que te transportan a otras épocas, y éste, es uno de ellos

Hay edificios que te transportan a otras épocas, y éste, es uno de ellos

Nosotros solo la vimos por fuera, así que… La ciudad invitaba a pasear por ella, y salir un poco de la vorágine de turistas que había en el centro, así que con el mapa que conseguimos en la Oficina de Turismo nos pusimos a callejear.

Sin saber muy bien por donde ir...

Sin saber muy bien por donde ir…

Sin tener muy claro qué había que ver y qué no, la verdad. Simplemente fuimos avanzando siguiendo aquellos punto que marcaba de interés en el mapa.

Dejamos para el final La petite France, un sistema de canales entre las casas de blancas fachadas y oscuras vigas de madera, un lugar encantador por el que perderse un buen rato.

La Petite France, canales, casas medievales y flores… muchísimas flores

La Petite France, canales, casas medievales y flores… muchísimas flores

Finalmente buscamos un sitio para comer, cuando íbamos en el tranvía, al principio del día, nos fijamos en un restaurante tipo años 50 y decidimos coger el tranvía de vuelta hacia allí. Ya que ya habíamos visto todo lo que nos parecía que nos podía ofrecer la ciudad.

Después de llenar el buche, fuimos hacia el coche y nos volvimos a Alemania. Y como aún nos quedaba buena parte de la tarde… piscina!! Sí, no podía faltar nuestra cita piscinera. La verdad es que las piscinas estaban muy bien, y lo pasamos de lujo esa tarde.

Las piscinas de Gengenbach, un gran sitoipara descansar una tarde

Las piscinas de Gengenbach, un gran sitoipara descansar una tarde

A última hora volvimos a la casa para hacer nuestras maletas, ya que tocaba despedirse de nuestros anfitriones y visitar un nuevo país… Suiza nos esperaba con los brazos abiertos

Íbamos a echar mucho de menos Gengenbach, pero es que Suiza...

Íbamos a echar mucho de menos Gengenbach, pero es que Suiza…

Gastos del día:

  • Pases tram de Estrasburgo -> 10€
  • Comida en el Franky’s Diner -> 52€
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2 comentarios en “#Selva Negra – Día 7: Estrasburgo y de nuevo a hacer las maletas

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