Suiza – Día 6: Un gran salto de agua y montañas por todos lados

Bueno, ¿donde nos habíamos quedado? Ah, si! justo me faltaba por contar nuestro último día en Suiza, que a la postre fue casi uno de los mejores del viaje.

Si antes de llegar a tu destino ya te encuentras con esto...

Si antes de llegar a tu destino ya te encuentras con esto…

Como cada mañana preparamos nuestra nevera con el picnic de rigor y salimos dispuestos a volver a descubrir rincones increíbles. Esta vez empezamos por Lauterbrunnen, en el valle de las 72 cataratas, o al menos así lo llaman aunque nosotros solo vimos unas cuantas.

El valle de Lauterbrunnen fue uno de los sitios más bellos que visitamos

El valle de Lauterbrunnen fue uno de los sitios más bellos que visitamos

Una de las más espectaculares fue Staubbachfall, cuyas aguas caen desde una rocosa pared nada menos que ¡300 metros! Si no me equivoco es el salto de agua más alto de Europa ¿? Hay un sendero por el que puedes subir hasta que finalmente accedes al interior de la montaña para poder ver la cascada “desde el otro lado”. La verdad es que impresionan las vistas, a estas alturas del año no caía mucho caudal, y prácticamente lo que se veía era spray, pero es una visita imprescindible solo por disfrutar del pueblo, el valle en sí…

La cascada vista desde dentro

La cascada vista desde dentro

Desde que entras al valle, atravesando dos grandes paredes rocosas a cada lado, cada centímetro que pueden abarcar tus ojos es espectacular. Sí me tengo que quedar con una instantánea de todo el viaje, sin duda me quedaría con las primeras sensaciones cuando accedimos a Lauterbrunnen.

Aprovechamos que aún nos quedaba algo de tiempo en el parking para darnos una vuelta por el parking y apurar algunas de las últimas compras y regalos que se nos estaban resistiendo.

De aquí nos fuimos hacia Grindelwald, otro precioso pueblo a los pies de enormes montañas verdes coronadas por la nieve. Este estaba más frecuentado y abarrotado, así que no lo disfrutamos tanto, aunque aprovechamos para comer y disfrutar de las vistas de todo lo que nos rodeaba.

Si hay una imagen que definiera nuestras expectativas de Suiza antes de ir… bien podría ser esta

Si hay una imagen que definiera nuestras expectativas de Suiza antes de ir… bien podría ser esta

Bordeando el lago Thun por la otra orilla a la que habíamos recorrido otro día, llegamos a  Beatushöhlen, o las cuevas de San Beato, aunque a nosotros lo que nos interesaba no eran las cuevas en sí, a las que finalmente no accedimos por que el precio nos pareció algo caro, si no el acceso a las mismas, que por sí solo bien merece la pena acercarse hasta él.

Para acceder a las cuevas hay que subir por un sendero mientras vas sorteando saltos de agua atravesando pequeños puentes de madera, rodeado de una vegetación muy cuidada, como si formara parte del mejor de los jardines y con unas vistas del Thunersee según vas ganando altura inmejorables.

A veces lo mejor es el camino, y no lo que queda al final de éste...

A veces lo mejor es el camino, y no lo que queda al final de éste…

Arriba del todo había un chiringuito, nos compramos unos helados y nos sentamos una rato en sus muros a disfrutar de las vistas. Por suerte, para este último día el tiempo se portó de cine.

A veces hay que sufrir para poder disfrutar XD

A veces hay que sufrir para poder disfrutar XD

Cuando nos cansamos de mirar hacia el lago, volvimos a bajar y con el coche nos acercamos hasta el castillo de Oberhofen, aunque solo para contemplarlo desde fuera.

Otro bonito castillo, que solo disfrutamos desde su exterior

Otro bonito castillo, que solo disfrutamos desde su exterior

En su orilla nos sentamos a dejar pasar un rato el tiempo, haciendo memoria de todas las cosas que habíamos visto, y lamentándonos al pensar que nuestra estancia en Suiza tocaba a su fin. Por cierto, aparcamos en un parking al lado mismo del lago en el que la primera hora era gratis, así que como solo íbamos a “pasar el rato” nos vino perfecto.

De aquí nos fuimos a nuestra pequeña granja a hacer las maletas y recoger todo ya que al día siguiente comenzaba nuestro largo camino de vuelta.

Gastos del día:

  • Parking en Lautterbrunnen -> 2 CHF
  • Parking en Grindelwald -> 2 CHF
  • Helados en Beatushöhlen -> 7,60 CHF
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