Se acabó Suiza y la Selva Negra, volvemos a casa

Bueno, no sabía muy bien como afrontar esta “etapa”, porque la verdad es que los últimos 4 días de las vacaciones los dedicamos a hacer más bien poco, casi nada. Disfrutamos mucho de la piscina, jugamos interminables partidas de cartas y no cogimos el coche más que para lo imprescindible.

 

El centro de Francia siempre nos depara lugares inesperados que nos encantan

El centro de Francia siempre nos depara lugares inesperados que nos encantan

Fuimos un par de tardes a dar una vuelta y a tomar algo al centro de Égletons, con su bonitas casas de piedra, de hace innumerables siglos, sus estrechas callejuelas, y más de un local interesante 100% libre de turistas, excepto por nosotros.

99% piedras 1% turistas… la proporción ideal?

99% piedras 1% turistas… la proporción ideal?

Éramos la nota discordante, tanto donde nos alojábamos, una especie de “camping” con cabañas donde el turismo era totalmente nacional, como en el pueblo, en el que solo se oía hablar francés.

También estuvimos en Ussel, que casi casi podríamos decir que era un poco más de lo mismo, aunque eso sí, un poquito más grande. En resumen, fue como ir al pueblo de vacaciones. Sin presión por ver cosas, sin horarios ni tener que tomar decisiones cada día a donde íbamos a ir.

Días de paseos vespertinos

Días de paseos vespertinos

Finalmente el último día metimos las maletas por última vez en el coche, el último Tetris que hicimos, y el más complicado porque entre regalos y demás la cosa había aumentado un poco y fuimos descendiendo poco a poco por las autopistas francesas hasta Burdeos. Donde además de para estirar la piernas, aprovechamos para ver la ciudad.

Calor, mucho calor a orillas del Garona

Calor, mucho calor a orillas del Garona

El cambio con respecto a los días anteriores fue radical. De un sitio pequeñito y acogedor a una gran ciudad, un calor tremebundo y depresión casi post-vacacional. Probablemente no eran las mejores condiciones para disfrutar de Burdeos, pero… lo hicimos lo mejor que pudimos.

Íbamos buscando cualquier pequeña sombra

Íbamos buscando cualquier pequeña sombra

Lo primero fue encontrar aparcamiento, que nos costó así que acabamos metiéndolo en un parking y lo segundo buscar la Oficina de Turismo, que como la habíamos visto al pasar no tardamos nada. Visitamos sus puntos de interés más renombrados, la Catedral, el Gran Teatro, la Gran Campana, etc.

Habríamos necesitado más tiempo para disfrutar del todo de la visita, ¡volveremos!

Habríamos necesitado más tiempo para disfrutar del todo de la visita, ¡volveremos!

Y tras unas dos-tres horas volvimos a por el coche y pusimos definitivamente rumbo a Basauri, las vacaciones se habían acabado y tocaba volver a la vida cotidiana, aunque, eso sí, con un gran viaje en nuestras maletas 😉

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