#Amsterdam 2015 – Día 3: Entre museos anda el juego

Hoy ha sido un día dedicado a:

  • Ver museos
  • Comer
  • Descansar
  • Y volver a comer

Así que no se puede decir que vaya a ser una entrada llena de contenido. Hemos decidido no madrugar aunque nos habían dicho que en los museos se solían formar buenas colas y suelen estar a tope, pero bueno, con la experiencia anterior de la casa de Ana Frank… y como con la Museumkaart las colas nos las saltamos directamente, hemos ido hacia el Museo Van Gogh [WEB] sobre las 10:30 o así.

Dispuestas a deleitarnos con la visión de Van Gogh

Dispuestas a deleitarnos con la visión de Van Gogh

En este museo, obviamente, se recogen buena parte de las obras del afamado artista holandés, parte de su numerosa correspondencia (me encantan sus cartas a su hermano Theo) y algunas obras de sus amistades también.

No se pueden hacer fotos en buena parte de sus salas, en las más importantes diría yo, pero os dejo una sacada de internet para que os hagáis una idea, si es que acaso hace falta. El plato fuerte, para mí, es poder disfrutar del cuadro El dormitorio en Arles, una de sus obras más afamadas, y Los comedores de patatas, por la importancia que tuvo en su obra.

Una vez que nos hemos llenado los ojos, las retinas y el alma de arte de las vanguardias, hemos cambiado un poco de tercio yendo al Rijksmuseum [WEB]. Digamos que este museo recoge un sinfín de géneros y artes en un edificio que ya de por sí solo merece la pena visitar.

Eso sí, antes de entrar nos hemos inmortalizado con las famosas letras de Iamsterdam, aunque nos ha costado encontrar un poco de hueco con la de gente que había.

¡A tope de gente!

¡A tope de gente!

Puede que no destaque por muchas de las obras que alberga, la mayoría de ellas pasarían desapercibidas para la mayoría, pero, ¿qué queréis que os diga? Es un museo, de arte… a mi con eso ya me vale XD

EL Rijskmuseum es un edificio espectacular, quién pudiera tener una biblioteca así

EL Rijskmuseum es un edificio espectacular, quién pudiera tener una biblioteca así

Este sí que estaba más hasta arriba de gente, sobre todo cuando hemos entrado, luego hacia el mediodía, aproximándose la hora de comer, se ha ido vaciando un poco. Había 2 cuadros que acaparaban toda la atención. La lechera de Johannes Vermeer, y de Rembrandt… en estas 2 salas no cabía un turista/visitante más.

Había dos puntos pesados de gente, y el resto del museo estaba bastante más tranquilo

Había dos puntos pesados de gente, y el resto del museo estaba bastante más tranquilo

Hemos salido de aquí pasadas las 14:30 así que teníamos que ir directas a buscar un sitio para comer, y como andábamos más o menos por la zona, es un decir porque hemos tenido que coger el tranvía, pero realmente es lo más cerca que íbamos a estar del restaurante en cuestión, hemos ido hasta el Omelegg [WEB], a probar sus famosas tortillas.

¡Qué ricas estaban nuestras tortillas!

¡Qué ricas estaban nuestras tortillas!

Y sí, nos hemos convertido en unas enamoradas de lugar más. Están muy ricas, rellenas de sabrosos y frescos ingredientes y en su punto. Personalmente me he cogido una rellena de mozzarella, bacon y jamón… que ¡estaba de vicio!

Hemos salido de allí apenas 10 minutos antes de que echaran la persiana, y como llevábamos todo el día pateando los museos, y vamos muy bien de tiempo de las cosas que tenemos apuntadas para ver, hemos decidido ir al hotel a descansar un poco, para luego volver a salir a la tarde-noche y buscar un sitio para cenar.

La idea era ir a Moeder’s pero estaba a tope y ya no podían coger más mesas, así que dejamos hecha la reserva para volver mañana y hemos vuelto a intentarlo con el Café de Klos, que no pudimos probar antes de ayer, y esta vez sí que tenían un hueco para nosotras en la barra.

Nos pusimos hasta arriba y aún y así, sobro algo de comida

Nos pusimos hasta arriba y aún y así, sobro algo de comida

¡Menudas costillas! Son de las mejores que he comido en mi vida, jugosas y muy tiernas. Hemos cogido un par de costillas para compartir entre las 4, y al menos yo he sido incapaz de acabar mi parte. Además el sitio tiene un ambiente genial, buena música, y unos camareros súper amables y divertidos. ¡Otro sitio para recomendar!

Después de salir de allí, algunas con un par de cervezas de más (este viaje me estoy portando porque como ando medio dopada sólo le doy al agua), nos hemos retirado directamente al hotel a coger fuerzas para mañana seguir recorriendo Amsterdam.

Gastos del día:

  • Comida en el Omelegg -> 34,60€
  • Cena en el Café de Klos -> 49,50€

 

plane

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