#Grecia 2015 – Días 3, 4 y 5: En los que nos perdemos entre las playas de Lefkada

Comenzábamos nuestra ruta por las islas. Nosotras nos decantamos por las Islas Jónicas, porque nos pillaban más a mano en nuestro recorrido y, sobre todo, porque están mucho menos masificadas que las Cícladas (y además éstas tienen mejor conexión para poder hacer una escapa puntual en algún otro momento).

Salimos después de desayunar y recoger todo hacia nuestra primera parada, Lefkada. Tras 3 horas y media de ruta en carretera, llegábamos a nuestro hotel en Nikiana, el Aliki Hotel. Esta isla está unida a la península por un largo puente, así que no es necesario coger un ferry para llegar a ella.

Lefkada y sus playas entre acantilados

Lefkada y sus playas entre montañas

Cuando llegamos al hotel nos llevamos un pequeño chasco… vaya, nosotras creíamos que habíamos reservado la habitación con vistas al mar y nos dan una que da al jardín. Se lo hacemos saber en recepción y nos aseguran que en nuestra reserva pone la habitación que nos han dado, pero como al día siguiente les quedará una habitación libre con vistas increíbles sobre el más Jónico nos cambian sin problemas. Ou yeah!

Las vistas desde nuestra habitación no podían ser mejores

Las vistas desde nuestra habitación no podían ser mejores

Ese primer día no nos dio tiempo a mucho más que disfrutar un rato de la piscina por la tarde y acercarnos hasta Nidri cuando casi estaba anocheciendo para dar una pequeña vuelta por el pueblo, comprar los tickets para el “crucero” que íbamos a hacer 2 días después por algunas de las playas de la isla y, ya de paso, comprar el ticket del ferry que nos llevaría a Kefalonia.

Nos acercamos al puerto de Nidri a comprar los tickets de los barcos

Nos acercamos al puerto de Nidri a comprar los tickets de los barcos

Cenamos en uno de los muchos restaurantes que dan al puerto, el Catamaran, lo elegimos un poco al azar y no nos defraudó. Primero probamos el pan de ajo (que lo servían como una especie de pizza), muy muy rico, y después yo elegí el gyros (muy típico de Grecia aunque aquí me lo sirvieron “deconstruido”) y Ana se decantó por carne estofada con patatas (no recuerdo muy bien qué tipo de carne era… ¿cordero?)

Descubriendo el gyros griego, aunque con un toque moderno

Descubriendo el gyros griego, aunque con un toque moderno

Con nuestros estómagos más que llenos, volvimos al hotel a descansar… Y así dábamos comienzo a nuestros días de sol, arena, mar y montaña.

Al día siguiente fuimos a la playa de Kathisma, habíamos pensado en movernos por alguna playa más ese mismo día, peeeeeeero qué queréis que os diga, allí descubrimos que se estaba de vicio. Cogimos unas hamaca en primera línea de playa (llegamos muy pronto, la verdad, pero es que el agua y el ambiente estaban ya para bañarse desde antes de las 10 de la mañana) y con sólo tomarte una consumición allí, puedes hacer uso de ellas todo el tiempo que quieras.

Nosotras nos tomamos un refrigerio según llegamos y cuando pensábamos en qué, hacer, si irnos a otra playa a comer o qué, pensamos: con lo a gustito que estamos aquí, ¿para qué? Así que pedimos algo para comer, un club sandwich con patatas fritas y una ensalada, ambos para compartir y nos quedamos la mar de agosto unas horas más.

Sol, arena, mar... y comida en primera línea de playa. Quién va a querer irse

Sol, arena, mar… y comida en primera línea de playa. Quién va a querer irse

Este día nos lo tomamos como de auténtico relax. Dándonos unos txombitos en esas aguas cristalinas de color turquesa, tumbándonos en las hamacas a leer y disfrutando del sol y el mar como si no hubiera un mañana… al fin y al cabo, estábamos de vacaciones, no?

A ver quién nos mueve de aquí...

A ver quién nos mueve de aquí…

Cuando abandonamos nuestras hamacas, ya las sentíamos como nuestras, aún nos dio tiempo a darnos otro chapuzón en la piscina del hotel. Cenamos en la terracita de nuestra habitación y nos fuimos a dormir, para coger fuerzas, que al día siguiente nos esperaba nuestra expedición en el Odysseia [WEB].

Y así comenzó nuestro día, después de desayunar nos acercamos hasta Nidri y dejamos el coche en unos de los parkings que hay cerca del puerto, y fuimos en busca de nuestro barco. Cuando ya estábamos todos a bordo, nos llevaron hacia nuestra primera parada, la cueva Papanikolis, donde nos dejaron bajarnos y nadar un rato en mar abierto (consejo: nosotras nos compramos unos escarpines tanto para las playas que muchas son de piedras/piedritas, como para esta excursión, subir y para directamente del barco se hace mucho más sencillo que si vas descalzo o con chanclas)

Me encanta navegar y dejarnos llevar por los vaivenes

Me encanta navegar y dejarnos llevar por los vaivenes del mar

Es una sensación increíble estar nadando en el interior y ver el fondo del mar en esas aguas tan cristalinas. Te dejan gafas de buceo y tubo para hacer snorkel, pero yo llevaba los míos desde casa, e incluso Ana acabó descubriendo que le encantaba meter la cabeza para descubrir los muchos peces que rondaban por allí.

Nadando, tirándonos desde la borda, y disfrutando en general del viaje en barco

Nadando, tirándonos desde la borda, y disfrutando en general del viaje en barco

Tras estar un buen rato allí, pusimos rumbo hacia Spartohori, un pequeño y pintoresco pueblo de la Meganissi Island, al que se accede subiendo sus escarpadas colinas (como en todas las islas jónicas) y en la que pudimos disfrutar de sus vistas, de una visita a una prensa donde producen el aceite de oliva los lugareños y a su pequeña iglesia.

Las vistas desde lo alto de la isla bien merecen la subidita

Las vistas desde lo alto de la isla bien merecen la subidita

Aquí te dan la opción de quedarte junto al barco si no quieres visitar estas cosas. Nosotras nos apuntamos a la visita y nos pareció la mar de interesante.

Tras subir y bajar sus cuestas y escaleras, volvimos a montarnos en el barco y entre bailes e incluso un abordaje (el espectáculo no para durante todo el viaje) nos llevaron a una playa para disfrutar de otro baño y nos prepararon una barbacoa para comer.

OPA!

OPA!

Carne a la brasa, el típico tzatziki, ensalada griega, queso feta… y puedes repetir hasta que te hartes de comer. Personalmente la ensalada griega y el tzatziki no son para mí, yo y mi odio al pepino no se llevan demasiado bien con la gastronomía griega, aunque la carne estaba muy rica, y de verdad que no te quedas con nada de hambre.

podríamos aficionarnos a esto, aunque desde luego podría pasar de tanto pepino

Podríamos aficionarnos a esto, aunque, desde luego, podría pasar de tanto pepino

Comimos super a gusto bajo una sombrilla y nos dio un par de chapuzones, es que el día, como cada uno de los que pasamos allí, invitaba a relajarse y dejarse llevar.

La última parada del día fue otra playita con encanto a la que sólo se puede acceder en barco. Volvimos a darnos unos chapuzones, hicimos snorkel, nos tumbamos un rato en la playa… en fin, lo típico a lo que ya nos estábamos acostumbrando.

Nuestro barco, el Odysseia

Nuestro barco, el Odysseia

Después de rodear la isla de Skorpios, que fue propiedad de los Onassis y ahora pertenece a alguna niña rica hija de un magnate ruso, lo siento pero no recuerdo a quien, aunque entiendo porqué alguien querría comprarse un paraíso así, pusimos rumbo de vuelta hacia Nidri.

Al llegar a puerto, nos despedimos de la tripulación, con muy buen sabor de boca, a nosotras nos encantó la experiencia, y tras hacer un par de compras y recoger el coche nos fuimos hasta el hotel, ya que, otra vez, teníamos que hacer las maletas para irnos hacia una nueva parada, esta vez, Kefalonia.

Estas vistas deben ser algo así como el paraíso

Estas vistas deben ser algo así como el paraíso

Nos habríamos quedado en Lefkada muchísimo tiempo más, de hecho aún no nos habíamos ido y ya la estábamos echando de menos. Cenamos de nuevo algo de picoteo en la terraza de la habitación y disfrutamos de sus vistas por última vez.

Gastos de estos Días

  • Compras CARREFOUR -> 6’63€
  • Parking Nidri -> 3€
  • Cena en Rte. CATAMARAN Nidri -> 22’90€
  • Tickets barco ODYSSEIA -> 80€
  • Tickets Ferry Vassiliki – Fiscardo -> 51€
  • Refrigerios Kathisma -> 5’50€
  • Comida Kathisma -> 18’50€
  • Compras LIDL -> 17’37€
  • Parking Nidri -> 4€
  • Bebidas en el ODYSSEIA -> 5’50€

#Grecia 2015 – Día 2: En el que subimos y bajamos al mismísimo cielo

Nos levantamos relativamente pronto y fuimos a desayunar con la intención de alimentarnos bien ya que íbamos a necesitar bien de fuerzas para afrontar lo que se nos “venía encima”. Este día lo íbamos a dedicar, básicamente a visitar los monasterios de Meteora, con sus innumerables escaleras.

Estuvimos investigando un poco antes para decidir cuales eran los que íbamos a visitar, ya que entrar en todos podía suponer una semi-muerte temporal de nuestras piernas, así que con los “deberes” más o menos hechos de hacia dónde dirigirnos, cogimos el coche y nos acercamos hasta el primero de los monasterios.

Con la ruta decidia nos pusimos "pies a las escaleras"

Con la ruta decidida nos preparamos para dejarnos los hiladillos en las escaleras

El Monasterio Roussanou es el único habitado por monjas, y tras subir sus 208 escalones, cruzar un puente de madera que te separa del abismo y “taparte” con los pareos que allí mismo te dejan ya que las mujeres debemos llevar falda (no vale con llevar pantalón largo), puedes disfrutar de sus pequeñas salas que conservan frescos en las paredes, pequeños jardines con unas vistas de vértigo colgados sobre precipicios y disfrutar del olor que desprenden sus arboles frutales.

A punto de entrar en nuestro primer Monasterio... tras la primera tacada de escaleras

A punto de entrar en nuestro primer Monasterio… tras la primera tacada de escaleras

Y todo eso en un edificio que parece enano y se ve en un santiamén. En este, no sé si porque era todavía temprano o porque no es de los más “visitados” sólo nos encontramos con una pareja en su interior, y como el mundo es un pañuelo súper txikia, vascos ellos también… casualidades de la vida.

Después acercamos el coche hasta el Monasterio de Varlaam, uno de los más imponentes por su ubicación, encajado en la cima de la roca a más de 500m de altura, en el que sólo tienes que subir 126 escaleras para acceder a su interior.

El Monasterio de Varlaam visto desde el Megalo Meteoro

El Monasterio de Varlaam visto desde el Megalo Meteoro

Lo más curioso de este monasterio es sin duda el enorme barril que ocupa una sala, que nos hubiera gustado saber cómo llego hasta allí…

Y por último fuimos hasta el Megalo Meteoro, el más grande de todos los monasterios (el nombre le viene que ni pintado), y también el más visitado… aquí sí que había gente a mansalva. En este primero tienes que bajar 107 escalones (que a la vuelta, evidentemente tienes que subir) y después subir 186.

Subiendo...

Subiendo…

Desde su patio hay unas vistas increíbles sobre los alrededores, que bien valen la pena disfrutar durante un rato. A pesar del gentío, siempre puedes encontrar sitios con encanto y lo suficientemente tranquilos para pensar en paz.

Lugares donde meditar o, incluso, no pensar en nada

Lugares donde meditar o, incluso, no pensar en nada

En este monasterio visitamos su original museo, dedicado a los héroes griegos, en el que vimos los diferentes atuendos a lo largo de la historia de los soldados griegos… un museo de la guerra en un monasterio? Sep

A estas alturas llevábamos ya ¡627 escaleras! subidas y bajadas, así que con las piernas flojas nos fuimos a comer… que bien que nos lo habíamos ganado.

Fuimos hasta la Tavern to Paramithi [WEB], en Kalambaka, que teníamos apuntado como sitio recomendable y no nos decepcionó, aunque nos costó encontrarlo, eso sí. Nos sentamos en su frondosa terraza y esperamos a que nos sirvieran sin ninguna prisa.  Pedimos unos palitos de queso rebozado para compartir, Ana se cogió pescado asado y yo pasta… Todo súper rico, y la atención, como siempre, excepcional.

Queso feta rebozado.... mmmmmmm

Queso feta rebozado…. mmmmmmm

Con el estómago lleno nos fuimos a descansar al hotel, a darnos unos baños en la piscina y tirarnos durante buena parte de la tarde en sus tumbonas, disfrutando de las vistas que tiene el hotel sobre las formaciones rocosas de Meteora.

Tras una ducha reconstituyente cogimos el coche hasta la Meteora Tavern [WEB], un sitio muy familiar, con comida rica y casera (aunque nosotras acabamos cogiendo carne, vimos pasar platos de guisos con muy buena pinta). Nosotras nos cogimos souvlaki y unas salchichas (muy parecidas a los chorizos criollos) todo ello hecho a la brasa.

Souvlaki, una más de las delicias gastronómicas griegas

Souvlaki, una más de las delicias gastronómicas griegas

Cuando acabamos, nos fuimos a hacer las maletas que al día siguiente volvíamos a la carretera en busca de otro destino.

Gastos del Día

  • Entrada Rossenau -> 4€
  • Entrada Varlaam -> 4€
  • Entrada Megalo Meteoro -> 4€
  • Comida en TAVERN TO PARAMITHI -> 21’50€
  • COMPRAS EN EL LIDL -> 14,12€
  • Gasolina -> 45,10€
  • Cena en METEORA TAVERN -> 23,70€

#Grecia 2015 – Día 1 y medio: En el que visitamos el ombligo del mundo

Comenzaba un nuevo viaje, y una vez más lo hacía en el aeropuerto. Nuestros vuelos a Atenas, vía Amsterdam, salieron ambos a su hora y sin mayores incidentes. KLM es una compañía de la que empezamos a hacernos muy fans.

Ya en el aeropuerto, nos estaban esperando para formalizar el contrato de alquiler del coche, rellenamos los papeles, nos tomaron los datos de la tarjeta (por si hubiera alguna eventualidad) y quedamos en devolver el coche en el mismo hotel cuando estuviésemos de vuelta en Atenas. Así que solo nos quedaba poner en marcha el gas y rezar porque saliésemos sin problemas del aeropuerto.

No debimos rezar demasiado porque nos pasamos la salida que daba a la autopista que teníamos que coger y nos costó volver a dar con ella. Estuvimos kilómetros yendo por una carretera poco menos que regional paralela a dicha autopista. Al menos sabíamos que íbamos en la dirección correcta, el problema? Que el coche nos lo entregaban con la gasolina “justa” para air en busca de un sitio donde repostar. Así que ya empezábamos a ponernos un poco nerviosas cuando por fin dimos con el modo de meternos en la autopista y además con una gasolinera a os pocos minutos. Buff!! Salvadas por la campana!!

Con el deposito lleno y tras unas 2 horas y media llegamos a Delfos. Sin mucho más tiempo que el de llegar al hotel, en el que por cierto nos dieron una habitación con unas vistas increíbles al valle, aunque no habíamos pagado por ello, y además nos sirvieron fruta fresca y vino de la región. Además cuando nos fuimos nos regalaron un imán… sitio 100% recomendable si pensáis hacer noche aquí.

Vistas desde nuestra habitación.

Vistas desde nuestra habitación.

Buscamos un sitio para cenar, y de los muchos que hay en el pueblo elegimos el Phivos, ¿porqué? pues no lo sé. Tenía terraza vimos gente cenando y prácticamente todos los que vimos tenían un menú muy parecido, así que… Para adentro que nos fuimos!

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Calamares!! Los probé casi en cada sitio al que fuimos

Yo empecé con mi “tesis sobre los καλαμάρια en grecia” (calamares… ¡es que me encantan!), Ana empezó con la μουσακάς o mousaka, compartimos una ensalada y probamos la cerveza griega por primera vez. Por fin, por fin… ¡estábamos e Grecia!

Al día siguiente nos levantamos bien temprano para intentar evitar las hordas de turistas y las horas más calurosas mientras visitábamos la antigua Delfos. Y digo intentar porque ya a las 9 de la mañana los termómetros superaban los 30 y pico grados.

Pero bueno, las vistas desde las laderas del monte Parnaso eran espectaculares así que nos acercamos a la puerta de entrada y aquí descubrí que mi carnet de estudiante de la universidad (al que todavía le doy uso) nos iba a permitir hacer un 2×1 con las entradas, porque para estudiantes de la UE todas las entradas a los recintos arqueológicos de Grecia son gratis. Así que…

El sitio es espectacular, tanto por el sitio, como por el ambiente que lo rodea, un misticismo casi único de todos los que visitamos en nuestro viaje. Creo que fue el sitio más “mágico” en el que estuvimos. Eso o que el calor me estaba derritiendo el cerebro, que también puede ser XD

Alias "el ombligo del mundo", para que luego digan de los de Bilbao,

Alias “el ombligo del mundo”, para que luego digan de los de Bilbao,

Ascendimos por la Vía Sacra hasta llegar al Templo de Apolo, el primero de los muchos templos que veríamos en nuestro deambular por estas tierras. De estilo dórico, en él se custodiaba el ombligo del mundo (ὀμφαλός), ahí es nada. El Omphalós, ombligo, es un artefacto de piedra que según la mitología (y en este viaje, como no podía ser de otra forma, habrá mucha) Zeus depositó aquí después de soltar dos águilas desde los 2 lados opuestos del mundo y que este fuera el lugar donde se cruzaron. En la actualidad se exhibe en el museo.

También albergaba el Oráculo de Delfos, al que los fieles peregrinaban desde todos los rincones de la antigua Grecia para consultar a Apolo sobre las decisiones más transcendentales.

Veamos si los dioses nos son propicios en nuestra aventura griega

Veamos si los dioses nos son propicios en nuestra aventura griega

Seguimos subiendo por su escarpada ladera hasta alcanzar el teatro desde donde se pueden disfrutar de las mejores vistas sobre el precipicio, y el estadio.

Apenas había gente a estas horas, así que no podemos dejar de insistir en que si pensáis visitar el sitio y vais por vuestra cuenta, lo hagáis a primera hora. Nosotras pudimos sentir un poco de ese misticismo que lleva siglos acumulando, en buena parte porque estuvimos casi solas.

Mirad que vistas, como no iban a considerarlo un lugar mñistico

Mirad que vistas, como no iban a considerarlo un lugar místico

Si sigues por la carretera, un poco más adelante está el gimnasio y el Santuario de Atenea Pronaia, con uno de los pocos tholos, o templos circulares, que quedan “en pie”. Con 20 columnas dóricas en su exterior y 10 jónicas en su interior, debió ser increíblemente hermoso, si ya lo es ahora que apenas quedan 3 columnas en pie… Es probablemente la imagen más emblemática de Delfos, y no necesitas entrada para acceder a él.

Tholos de Athenea Pronaia, una construcción casi única

Tholos de Athenea Pronaia, una construcción casi única

Agotadas y asfixiadas decidimos entrar al museo, principal razón que nos movía en ese momento: el aire acondicionado. Decir que eran las 11 de la mañana y ya casi estábamos a 40 grados. Así que fuimos recorriendo con calma sus salas, puede que sea una visita prescindible, pero si se tiene tiempo, y ya has “pagado” la entrada, recomiendo visitarlo. El “Auriga de Delfos” o la “Esfinge de Naxos” son algunas de sus piezas más destacadas.

Esfinge de NAxos

Esfinge de Naxos

Una vez “refrescadas” fuimos a por el coche, que nos dejaron dejarlo en el hotel aunque ya habíamos hecho el check-out y pusimos rumbo al norte, hacia los inmensos pináculos de piedra de Meteora.

Peeeero, antes debíamos rendir pleitesía a otro lugar de leyenda: las Termópilas, con su batalla de los 300 contra el ejército Persa y el rey Leónidas a la cabeza. Aunque ya no se puede visitar el punto exacto donde el ejército griego plantó cara a Jerjes I, sí que se puede visitar el Monumento a Leonidas.

¡Esto es Esparta! eeeehh no, pero lo que mola decirlo...

¡Esto es Esparta! eeeehh no, pero lo que mola decirlo…

No hay mucho más que ver allí, así que seguimos con nuestro viaje hacia Kalambaka, parando únicamente para comer. El sitio elegido fue totalmente al azar, básicamente cuando el hambre apretó lo suficiente y necesitábamos estirar las piernas. Paramos en el To Mati, que nos hizo gracia y nos cogimos unos paninis y algo para picotear.

Una comida "de circunstancias"

Una comida “de circunstancias”

Llegamos al hotel de Kalambaka ya por la tarde, y sin mucha opción de hacer mucho más que darnos un chapuzón en la piscina y disfrutar de las vistas desde la habitación… ¡alucinantes!

Podríamos pasarnos horas contemplado este atardecer

Podríamos pasarnos horas contemplado este atardecer

Fuimos en busca de uno de los restaurantes que teníamos apuntados como must go, y ¡qué gran acierto! La Stefanos Tavern [WEB], en Kastraki, tiene un horno de piedra en su terraza donde asan todas sus carnes. Yo elegí el por kebap, puede que la mejor carne que probé en todo el viaje, y Ana el Pork Steak. Buena atención, ambiente muy agradable, entre turistas y gente de la zona, y carne muy sabrosa a precios asequibles. No podemos dejar de recomendarlo.

Aquí descubrimos lo sublime de la carne asada con limón

Aquí descubrimos lo sublime de la carne asada con limón

Habían sido 2 días muy largos entre vuelos, viaje en carretera y calor, mucho calor, así que nos retiramos pronto a la habitación a descansar… que al día siguiente nos esperaba otro día intenso.

Gastos del Día

  • Desayuno en el aeropuerto -> 10,90€
  • Agua/caramelos Amsterdam -> 6,25€
  • Gasolina -> 57€
  • Cena en PHIVOS Delfos -> 30’50€
  • Entradas Delfos -> 9€
  • Comida en TO MATI -> 12€
  • Cena en STEFANO’S TAVERN Kastraki -> 20€