#Grecia 2015 – Días 12 y 13: En los que nos tiramos a la bartola y las piedras nos transportan al pasado

Esta vez tocó otra vez jornada de descanso, de reponer fuerzas para el último tramo de las vacaciones, ni que nos hubiésemos estado matando, peor bueno, el día anterior había sido intensivo sobre todo en cuanto a kilómetros en la carretera, así que decidimos no hacer nada.

Bueno, algo sí, ir a descansar a la playa. Así que como siempre nos buscamos unas tumbonas cerquita de la orilla, aquí no era difícil, la playa es muy estrecha y en cuanto encontramos unas que nos gustaron nos apoderamos de ellas.

Bonitas vistas, pero hemos estado en playas mejores

Nos pedimos unos refrigerios y dejamos que la mañana fuera pasando con el vaivén de las olas. La playa es bonita aunque disfrutamos más de otros baños, es el típico sitio donde te tienes que ir hasta la conchinchina para que te cubra un poco. La verdad es que teníamos el listón muy alto después de haber pasado por las islas jónicas, así que tampoco se lo tuvimos mucho en cuenta.

Estando de vacaciones y con una jornada de relax como la que nos habíamos planteado, no seguíamos ningún horario, así que nos fuimos a comer cuando los estómagos nos lo demandaron. Bastante tarde la verdad. Elegimos el restaurante Maria’s que tenía buenas críticas y OMG!

Yo es que aún no me había cansado de comer calamares así que volví a repetir con mi plata estrella, y ¡qué gran acierto! Dejadme que os cuente un poco mi vida, aunque os importe más bien poco. Veresi, antes en mi barrio había un bar donde los domingo servían unas raciones de txopitos… de quitar el sentido. Solíamos comerlos muy a menudo, y un buen día, los dueños cerraron el local y me quedé con cara de… así? sin avisar? qué tristeza la mía que no volvería a probar los mejores txopitos del mundo mundial, y entonces… aparecieron estos calamares caídos del mismísimo cielo, que sabían exactamente igual que los famosos txopitos.

Volvería solo para comer de nuevo esta delicia

Dios! Por un lado me los habría comido todos de un bocado, y por otro, intentaba saborearlos durante el mayor tiempo posible. ¿En una escala del 1 al 10? un 38, así por poner un ejemplo. Deliciosos!! Por cierto que Ana se pidió un queso feta frito con miel, que estaba estupendo tb. Vamos, que el sitio nos encantó.

Una sorpresa deliciosa

Con la digestión todavía deleitándose en mí, XD, nos fuimos a la piscina del hotel a pasar la tarde… ya os he dicho que la playa tampoco nos entusiasmó, y allí estuvimos hasta la hora de cenar, previa ducha, en el To Steki. Esta vez los platos fueron algo más caseros, Ana se atrevió en esta ocasión con el pulpo, y otra vez nos sorprendió para bien.

Es que todo está riquísimo!!

En Grecia hay un millón de sitios arqueológicos que poder visitar, y entre s los muchos que nuestra ruta de ese día se aproximaba, nos decantamos por el recinto arqueológico de Nemea. ¿Porqué? pues por una razón tan random como que fue escenario de una de las 12 pruebas de Hercules (querrás decir Muuuuscules XD), para ser más exactos donde mató al famoso León de Nemea, y a mi con eso ya me bastaba.

Archaia Nemea a nuestra entera disposición

Y una vez más, pues como que fue un gran acierto. Pagamos la entrada de Ana (sí, otra vez gratis para mi) y para empezar visitamos el templo de Zeus, del que apenas quedan unas pocas columnas en pie, pero que pudimos ver completamente solas, teníamos todo el recinto arqueológico para nosotras solitas… eeehhh aquí si que ya no podía pedir más, bueno sí, que además de rodearlo te dejen “entrar” en el propio templo.

Pocas veces se puede apreciar un antiguo templo griego desde tan cerca

También pudimos ver, o intuir, las ruinas de lo que fuera el antiguo templo de la ciudad, y pasear al rededor de las mil piedras que hoy en día descansan en el suelo. Cada dos años siguen celebrándose aquí los Juegos Nemeos, donde la gente disputa las diferentes pruebas vestidos con en la época clásica. Tiene que ser todo un espectáculo.

El estadio está bastante mejor conservado, o puede que sea que lo han “retocado” mejor, desde el túnel de entrada a la arena, hasta la línea de meta… que, otra vez, sí, no tuve más remedio que atravesar proclamando mi victoria (si es que si encima nos dejan solas, pues mi nivel de me voy a poner a hacer el tonto pues se sube por las nubes)

YASSS!!! Otra victoria para mi contador

De aquí nos fuimos hasta uno de los templos más famosos de Grecia, tal vez justo por detrás de los de la Acrópolis, el Templo de Poseidon en el Cabo Sounion. La idea era ver el atardecer desde allí, pero, primero nos costó dios y ayuda encontrar un sitio para comer, lo acabamos haciendo sobre las 17:00 en a cafetería del propio templo, una merienda más bien, y aunque la idea era aprovechar una de las playas de allí para hacer tiempo hasta que fuera cayendo la tarde, todas las que vimos o encontramos parecían privadas, así que finalmente desistimos y entramos a ver el templo.

Es una zona preciosa, una pena que no encontráramos un sitio en el que “aposentarnos”

Bueno, entrar entrar no es que se entre… ya me entendéis. En verdad será precioso pero mira, es una de esas cosas que nos apuntamos para tener que volver. Acabamos llegando a Atenas sobre las 19:00 con el tiempo justo para disfrutar un ratito de la piscina del hotel y de sus preciosas vistas a la Acropolis y cenando en la terraza del mismo.

El Templo de Poseidón sigue mirando al mar, la morada de su Dios

Resultó que no estaba nada mal, así que fue una opción que repetimos otro día. Por cierto, que nos pusimos en contacto con el del alquiler de coches, porque en teoría habíamos quedado con él en que le entregábamos al día siguiente el coche, para quedar a una hora con él, y nos dijo que sin problema lo dejáramos en el parking del hotel, con las llaves en recepción y que se pasaría cuando pudiera.

Siempre merece la pena cenar con estas vistas

Nos uno genial porqué así no teníamos que andar pendientes el resto del día de tener que acercarnos al hotel. Fue todo genial, ni un pero al alquiler con esta compañía.

Gastos de estos Días:

  • Refrigerios en playa Tolo – 6€
  • Comida en Maria’s – 29’60€
  • Cena en To Steki – 24’90€
  • Entradas Archaia Nemea – 7€
  • Comida en Templo Poseidon – 13’40€
  • Gasolina – 15€
  • Cenas hotel Novus – 47€