#Grecia 2015 – Días 6, 7, 8 y 9: En los que descubrimos la buena vida en Kefalonia

Estos días tocaba abandonar Lefkada, con toda la pena de nuestro corazón y tomar nuestro primer Ferry que nos llevaría a la isla de Kefalonia. Llegamos pronto al puerto, apenas teníamos una hora de camino desde el hotel a donde cogeríamos el Ferry, compramos nuestros billetes (por persona y por coche) y como aún teníamos tiempo de sobra y ahí mismo había una playita con unas tumbonas y un txiringuito, dijimos… why not? Nos apalancamos en dos de ellas, pedimos unos refrigerios, y a esperar dándonos unos bañitos.

Nos estábamos haciendo adictas a esto de las tumbonas, la playita, el refresquito… XD

Según nos alejábamos de las costas de Lefkada íbamos sintiendo que la íbamos a echar mucho de menos, disfrutamos muchísimo de la isla, y nos fuimos con la clara sensación de querer volver. Una isla con playas preciosas, el turquesa de sus aguas, el verde de sus montes, y sobre todo, con pocos turistas. Recomendable 100%

Bye Bye Lefkada… Volveremos algún día!

Por cierto, nuestra primera experiencia metiendo el coche en un Ferry sin problemas, los trabajadores te van indicando hasta el más pequeño milímetro como irlo metiendo, así que…

Este día queríamos visitar el bonito pueblo de Assos, es muy pintoresco y con todo el encanto de los pueblos marítimos, además que como se accede a él bajando una infernal carretera llena de mil curvas, tampoco suele estar masificado. Jaja

Y allí que nos fuimos, como os he dicho no está masificado, así que aparcamos fácil cerca del pequeño puerto y la minúscula playa y nos fuimos a dar un pequeño paseo. Después, una vez nos entró el hambre, cogimos una mesita con vistas al mar y nos pedimos algo de comer, que ya iba siendo hora. Otra vez calamares para mí, lo siento es que soy fan absoluta de los calamares, y Ana decidió apuntarse también así que otro plato para ella, además pedimos una ensada para compartir… mmmm sí, de nuevo era básicamente tomate y pepino… ¿es que aún no he aprendido? En fin, que se la acabó comiendo Ana.

Los calamares fueron la base de mi sustento en Grecia… Y qué le voy a hacer si me flipan?

“Bueno, no pasa nada, mira el agua que pinta tiene! Vamos a darnos unos bajitos antes de volver a coger el coche para ir al hotel” Y eso hicimos. Se estaba de vicio, y pasamos la tarde tan ricamente. Antes de que se nos hiciera muy tarde recogimos el campamento y pusimos rumbo a Poros, donde teníamos el hotel.

Si podéis acercaos a Assos, es un pueblo encantador

Aquí nos pasó algo muy “gracioso” según íbamos yendo hacia Assos vimos que unos cuantos coches se metían por una carretera de montaña en plan que hasta las cabras le miraban como “a donde vais locos?” y nosotras flipando… pues bien, llegó la hora de ir hacia Poros, y hay una bonita y decente carretera que va bordeando la isla, peeeeeero peeeeeeeero por desprendimientos estaba cerrada, y ¿a que no sabéis por donde nos mandaba el desvío? Sí, por la infausta carretera del demonio, que a veces tenía que bajar de marcha incluso ¡a primera! porque el coche no era capaz de subir. Toma karma instantáneo

Después de 2800 curvas o más, sinceramente perdí la cuenta, llegamos a nuestro hotel en Poros, el Oceanis, puede que el más normalizo de los alojamientos en los que estuvimos en Grecia, pero que para lo que necesitamos nosotras, más que de sobra: piscina, cerca de la playa y al lado de un par de restaurantes que no dejamos de visitar de lo rico que hacían todo (o al menos lo que probamos)

La primera noche nos decantamos por el Sunset, con una terraza desde la que poder contemplar el mar mientras nos relajábamos tomándonos unas cervezas, que bien merecida me la tenía después del caminito para llegar hasta allí.

Mythos YASSSS!

Yo me pedí una carne de costillas de cerdo a la plancha espectacular, y Ana una especie de pastel de carne que también le gustó mucho. Así que con los estómagos llenos y la firme intención de repetir otro día en el mismo sitio nos retiramos al hotel.

Al día siguiente yo no quería ni oír hablar del coche, nunca me había pasado, pero es que el día anterior había sido tan agotador el caminito de Assos a Poros, que lo único que hicimos fue acercarnos al puerto de Poros (que lo teníamos súper cerca) a comprar los tickets del Ferry para cuando nos fuésemos de Kefalonia y buscar una playa cercana en la que tirarnos a la bartola durante todo el día.

 

 

Y vaya si lo hicimos. Aparcamos en la playa de Skala, que probablemente se la más larga de la isla, con un montón de estos txiringuitos y zonas donde pagas por tomarte algo o por las hamacas. Nos aposentamos en unas, y no las soltamos hasta la tarde. Con deciros que me dio tiempo a leerme un libro de principio a fin… entre txapuzones, hacer un poco de snorkel, etc.

De aquí solo me mueven si es para ir al agua ;-P

Bueno, en realidad también nos movimos para ir a comer en el txiringuito que estaba directamente en frente de donde teníamos las tumbonas para coger algo de comer, el Akrogiali, y volver a tumbarnos otro buen rato a disfrutar de la buena vida.

Cuando ya estábamos cansadas de estar tumbadas, si es que puede ocurrir eso de alguna manera, cogimos el coche de vuelta al hotel, no sin antes echar algo de gasolina para que nos pudiéramos mover por la isla, no demasiada ya que aquí era relativamente más cara que en la península.

Llegamos al hotel y nos dimos nuestro txombito en la piscina de rigor, nos duchamos y salimos a cenar. Esta vez nos decantamos por la Taverna Agrapidos, que descubrimos que era la número uno en Tripadvisor en Poros, y vaya si se tiene bien ganado el lugar.

Con vistas también a la bahía, todo con ingredientes naturales, en un ambiente familiar, y cocinado exquisito. Ains! lo que hecho de menos la comida en Grecia… es que estaba todo taaaaan rico! Yo me decanté por una brocheta de pollo deliciosa, y Ana pescado rebozado, creo recordar que bacalao con puré de patatas. Para comenzar nos sirvieron pan tostado con tomate y aderezado con hierbas y aceite, que estaban tan rico que habría comido eso solo toda la noche, es que todo estaba perfecto.

Echo tantísimo de menos la comida de allí… cuando volvemos?

Un par de cervezas después, y nuevamente con el estomago feliz y saciado, por un precio de chiste, es que fueron como 20€ por una cena riquísima, nos fuimos a dormir.

Al siguiente día decidimos visitar alguno de los sitios más conocidos de la isla. Empezamos por la playa de Myrthos, probablemente la más famosa de la isla y una de las más bonitas en las que hemos estado. Pero es, sobre todo, bonita desde las alturas, antes de descender por la enrevesado camino que te lleva hasta la arena. Nosotras fuimos prontito y aparcamos en el parking que hay allí, no es muy grande, pero eso sí gratuito, así que ¡genial!

Desde las alturas, es una playa preciosa

Si vas muy tarde toda la carretera de bajada se va petando de coches y no te queda más remedio que bajar hasta la playa andando, y lo que es peor, subir después hasta el coche cuando ya te quieras ir.

Volvimos a alquilar unas tumbonas y a disfrutar de los txapuzones, el sol, la sombrilla de nuestra sombrilla y la lectura. Comimos en la misma playa, unos sandwiches y unas patatas fritas y de repente empezó a nublarse el cielo, en plan… en serio? aquí también saben lo que son las nubes? Es que creo que no habíamos visto ni una hasta ese día. Así que cuando empezamos a ver el panorama un poco regular, recogimos, antes de que saliera toda la marabunta y nos fuimos.

Piedras blancas, aguas turquesas, y verdes montes… esta playa lo tiene todo

Como todavía era pronto para ir al hotel, buscamos algo que ver en la isla, y entre las cosas que recomendaban era el Monasterio de Agios Gerasimos. En resumen, lo tuvimos que ver por fuera porque estaba cerrado, creemos que porque era festivo, así que la visita no es que nos compensara mucho.

Bueno, como estaba claro que este no era nuestro día, aunque la mañana la disfrutamos bastante, nos fuimos a la piscina del hotel a darnos un baño antes de salir a cenar.

En el Agios Gerasimos, en fin… al menos nos lo tomamos con humor

Podíamos buscar otros restaurantes que nos sorprendieran, pero… ¿para qué? si al ladino mismo del hotel teníamos 2 que estaban tan bien. Así que repetimos en el Sunset.

Para que me voy a repetir, otra vez un gran acierto. Todo estaba súper rico. El resumen del día siguiente es muy fácil. Como era nuestro último día en Kefalonia y las islas, decidimos repetir día de relax y playa. Otro libro pa’la saca entre taxpuzón y txapuzón en la playa de Skala.

Disfrutando de la piscina del hotel… a veces, para nosotras solas

La cena, otra vez en el Agrapidos. Por eso de que sólo habíamos estado una vez, y eso no se podía consentir XD. el resumen de Kefalonia es que nos sirvió para recargar pilas de cara al nuevo tramos del viaje en el que nos tocaba turistas más a fondo.

Es que me comí un pulpo a la brasa…. de quitar el sentido!

Gastos de estos Días

  • Refrigerios y hamacas en playa Vassiliki -> 7€
  • Comida en Sea Side, Assos -> 30€
  • Cena en Sunset, Poros -> 21’50€
  • Billetes Ferry Poros -> Kyllini – 57,70€
  • Tumbonas playa Skala -> 6€
  • Comida en Akrogiali -> 7€
  • Gasolina en Skala -> 20€
  • Cena en Agrapidos -> 21€
  • Tumbonas playa Myrtos -> 7€
  • Comida en Myrtos -> 10€
  • Cena en Sunset -> 22’60€
  • Hamacas en Skala -> 5€
  • Comida super Skala -> 8€
  • Cena en Agrapidos -> 29’90€
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