Estambul – Día 6: Esto se acaba… noooooo!

Nos levantamos un día más temprano, casi como cada mañana, y digo casi como cada mañana porque éramos muy conscientes de que pasaríamos nuestro último día en Estambul… el sueño se estaba acabando.

El desayuno de rigor y pagamos ya la estancia del hotel, porque al día siguiente salíamos muy prontito y así no nos liábamos más de lo necesario. Este día lo habíamos dejado para aquellas cosas que nos quedaran pendientes y para las compras.

Empezamos visitando la Küçük Aya Sofya Camii, a la que ya nos habíamos acercado otro día, a apenas 50 metros del hotel, pero que habíamos encontrado cerrada. Esta vez tuvimos más suerte y pudimos acceder a su interior. También es conocida como la iglesia de San Sergio y San Baco, y como nos explicaron en el hotel, aún no es un museo al uso, pero como si lo fuera. Es en la única mezquita en la que puedes deambular a tu gusto por todos lados, arriba, abajo…

Küçuk Ayasofya Camii, o la Pequeña Santa Sofía, bien merece una visita

De nuevo la disfrutamos a solas, qué gozada! Es preciosa, y no demasiado visitada porque está un poco escondida y supongo que la gente se centra más en otras más típicas o más a mano, pero no os la podéis perder. Es como Santa Sofía en pequeñín, de ahí su nombre,también de época bizantina, por dentro está decorada con columnas de mármol y conserva aún en sus frisos relieves en griego haciendo referencia a los santos a los que estaba consagrada.

Una vez más, solas, disfrutando de una mezquita

Como teníamos varios encargos para comprar té, nos fuimos caminando, una vez más, hasta el Bazar de las Especias. Olimos todo tipo de tés, especias, condimentos, etc. Hasta que nos decidimos por una tienda y compramos todo lo que nos habían encargado. Desde mi punto de vista son todas iguales, y en casi todas tienen lo mismo, así que se trata de elegir una y ya está.

Aquí a mis acompañantes, mientras yo andaba curioseando, les paró una reportera de la televisión turca y les quería hacer unas preguntas… todo esto en turco, claro, y la tía que no se enteraba que no éramos de allí, y el cámara que se desternillaba de la risa… que poco avispada, la verdad.

Salimos con nuestras bolsas, por cierto que te lo envasan todo al vacío para que se conserve mejor, dirección a una par de mezquitas a las que habíamos echado el ojo y aún no habíamos podido entrar. Ambas estaban en la misma calle del tranvía, así que volvimos a montarnos y nos dejamos llevar por sus vías.

Chocolate caliente con helado de vainilla, muy-muy rico

Destacar que era viernes, y vaya si se notaba, a la hora del rezo, que justo nos coincidió en el tranvía, se veía a gente rezando incluso en el exterior de las mezquitas, en la misma acera con sus alfombras, etc. Impresionante. Como cuando llegamos a nuestro destino no podíamos entrar, decidimos entrar a tomarnos un café, o un chocolate en mi caso, en un Mado, una cadena que ya habíamos probado en Sultanahmet el primer día.

Este día estábamos en modo relax, sin prisas, recordando todo lo que habíamos vivido hasta entonces… Cuando acabamos y vimos que ya habían abandonado la mezquita, para adentro que nos fuimos. Se trataba de la Pertevniyal Valide Sultan Camii, en el barrio de Aksaray.

Pertevniyal Valide Sultan Camii, lo mejor de todo la moqueta

Es bastante nueva, del siglo XIX y con una decoración interior más “preciosista” de lo que habíamos visto hasta entonces… nosotras creemos que se notaba que había sido construida para una mujer. A las tres nos encantó la moqueta, jajaja. Super mullida y calentita, se trata de una mezquita muy chiquitita, en la que estuvimos un buen rato viendo cada detalle de las paredes, totalmente solas, bueno en realidad acompañadas de una madre, que subió a la parte de arriba a rezar, y su hija, que se quedo en la puerta dándole que te pego al móvil 😉

Salimos de allí con bastante pena, que a gustito se estaba, y nos fuimos hasta la Laleli Camii, otra mezquita a la que le teníamos ganas, ya que habíamos pasado un par de veces por sus puertas sin conseguir entrar.

Exterior de la Laleli Camii

La mezquita de los tulipanes, nos sorprendió por su colorido, una poderosa mezcla de azules, verdes y rojos a los que no estábamos acostumbradas. Además de en los mármoles y azulejos, también en sus vidrieras. Salimos ya de nuestra última mezquita, por lo que nos pusimos las botas y nos quitamos los pañuelos por última vez… y cómo lo vamos a echar de menos… siendo ya hora de comer.

Laleli Camii por dentro, decorada con intensos colores

Como estábamos por la zona decidimos repetir en el Istanbul Restaurant & Café, que nos había gustado mucho, por la variedad y calidad de la comida. No recuerdo a la de camareros que saludé al entrar, había por lo menos quince jajaja y yo pensando “por favor que se acabe ya”. Nos fuimos hacia donde el cocinero y ¡a elegir! Ponme un poco de esto, una pizca de la de más allá, ¡uy! qué buena pinta tiene lo otro… tres platazos completitos nos montamos.

Plato combinado al gusto de cada una...

Con el estomago lleno y energías renovadas, cruzamos la calle para adentrarnos nuevamente en el Gran Bazar… la misma táctica de días anteriores, intentamos seguir un patrón y no perder de vista durante mucho rato la “calle principal”. Aunque es técnicamente imposible que no te despistes en alguna ocasión, ya que todas las calles son prácticamente iguales, con las mismas tiendas, y los mismos vendedores a sus puertas.

En el Gran Bazar… y ahora hacia donde vamos?

El regateo se nos dio más o menos bien, supongo que perdimos, como no podía ser de otra manera, ya que ellos ya se aseguran de salir ganando, como es normal, pero al cambio nos pareció que hicimos buenas compras, así que, ¡objetivo cumplido!¡hemos sobrevivido al Gran Bazar!

Para cuando salimos, exhaustas de tanto callejear, ya había anochecido, así que nos acercamos hasta el hotel a hacer las maletas… y sin descansar, porque nos habríamos tirado allí en la cama horas, nos fuimos a cenar prontito al DOY DOY por última vez. Mmmm que rica estaba esa pizza turca!! Qué pena haberla descubierto el último día.

Pizza turca en el Doy-Doy

Era ya de noche y teníamos que volver a la habitación a descansar, nuestro vuelo salía al día siguiente por la mañana, lo que nos suponía tener que levantarnos bien temprano, pero no nos podíamos quitar de la retina imágenes como la de Santa Sofía iluminada por la noche, o la Mezquita Azul que habíamos estado viendo cada día, y que sabíamos que no nos volveríamos a encontrar…

Santa Sofía, preciosa por la noche

Y así acaba nuestra historia en Estambul, un sitio al que siempre quise ir y que ya puedo tachar de mi lista, pero al que desde ahora siempre querré volver…

Gastos del día:

  • Jetones para el tranvía –> 3 x 1,75 TL
  • Chocolates y café en el Caffé Mado –> 17,50 TL
  • Comida en el Istanbul Restaurant & Café –> 45 TL
  • Cena en el DOY DOY –> 50 TL

Estambul – Día 5: Espiritualidad al cuadrado

Este quinto día visitaríamos otro de los puntos fuertes del viaje, el café Pierre Lotti. Así que como cada mañana nos avituallamos bien en el desayuno*.

Salimos del hotel como cada mañana, nuevamente con un sol muy agradable para pasear por Estambul. Fuimos caminando hasta Eminonü, y aquí comenzó la aventura para encontrar el muelle desde donde salía el ferry hacia Eyüp. Aquí os dejo unas indicaciones para quienes quieran coger algún día este barco a ver si os resulta más fácil que a nosotras… Está a la derecha del puente Galata, hay que pasar todos los barquitos que venden pescado fresco y cuando se ve un edificio de piedra en el que pone ROLEX en letras rojas, además de otros letreros también en letras rojas, lo bordeas y das a un parking… aquí ya parece que te has perdido, pero si sigues el vallado del parking vas a dar a la taquilla del ferry… nosotras tuvimos que preguntas a los chicos que había en el parking porque allí parecía que nos estábamos metiendo en cualquier parte, y nos dijeron que sí, que pa’lante… y allí estaba el embarcadero hacia Eyüp.

Pagamos el jeton y nos sentamos a esperar a que viniera el barco… cuando montamos éramos las únicas turistas del lugar. Además coincidió nuestra llegada a Eyüp con la hora del mediodía, cuando estaban llamando al rezo, por lo que imagino que iba más lleno el barco por eso.

Como no podíamos entrar a la mezquita, decidimos tirar primero hacia el teleférico, que está a unos 100 metros. Te sube en un par de minutos, y aunque tendrá su encanto subir por el cementerio, nosotras somos más comodonas, así que, mejor que nos suban! Una vez ya arriba…

Menudas vistas sobre el Cuerno de Oro

Uuuoooo! Menudas vistas sobre el cuerno de oro!! Nos tomamos unos turkish coffe y un te de manzana, very tipical, y nos sentamos tranquilamente a disfrutar de lo que estábamos viendo. Te podrías pasar allí horas enteras sin pestañear, pero claro, todavía teníamos mucho por ver, así que nos pusimos en marcha, dispuestas a ir bajando poco a poco.

Unas viandas very tipical's

Llegamos a Eyüp y en seguida notamos que era una mezquita diferente… estaba a reventar de gente, muy pocos turistas y un frenético ritmo de descálzate, guarda el calzado, entra, etc. Aquí realmente vivimos la devoción de pueblo musulmán. Pero sobre todo cuando entramos al santuario de Ayyub al-Ansari, compañero y mano derecha de Mahoma.

Es el tercer lugar más venerado del Islam, y el primero en el que nos sentimos totalmente fuera de lugar. Simplemente entramos y salimos, porque te sentías como que estabas molestando en ese lugar tan sagrado para ellos, y no porque ellos te miraran o te lo reprocharan… no se, era un “no pintamos absolutamente nada aquí”.

Eyüp, uno de los lugares más venerados en el Islam

Así que salimos pronto de allí, en busca de la parada de autobús que nos acercara hasta San Salvador en Chora. Aquí tuvimos otra ración de ¿a donde vamos? Centrémonos, para futuros visitantes. Desde la entrada principal del complejo, donde hay una fuente, sale una gran avenida con mucho tráfico… si se tira un poco más adelante hay una gasolinera, y justo al lado está la parada de autobús.

Eramos las únicas turistas cuando íbamos en el autobús

Cogimos el 39Y que nos llevó hasta la parada de Edirnekapi, o sea al lado de las murallas de Teodosio. Bueno, a un punto de los siete kilómetros que aún se conservan en la ciudad. A su izquierda y a unos 300 metros está el “pequeño tesoro” de San Salvador en Chora, es una pena que esté tan a desmano, ya que no anima a mucha gente a ir a visitarla, pero desde luego es un sitio que no te puedes perder si vas a Estambul.

San Salvador en Chora es uno de esos sitios que no te puedes perder

El estado de conservación de los mosaicos y frescos, es inmejorable y, por su calidad, son un tratado de arte bizantino por si mismos. En muy pocos sitios puedes encontrar techos casi totalmente cubiertos por las pequeñas teselas. Ay ene! otro sitio en el que sentarse y dejarse el cuello mirando para arriba… aquí el tiempo si que se nos pasó volando, y nos supuso plantarnos en las cuatro de la tarde y sin haber comido. Por la zona no se veían sitios para comer, y es que es un poco “turbia”, por decirlo de algún modo, así que volvimos a la parada de autobús para ir hacia el centro.

Mosaicos muy bien conservados

Hay dos opciones, volver a coger el nº 39Y que llega hasta Fatih, o como en nuestro caso el nº 39 que te deja a los pies de Beyazit. Aquí elegimos el Istanbul Restaurant & Café para comer, un lugar con comida más casera de lo que habíamos probado hasta entonces, con más estofados, verduras, guarniciones, etc.

Buena comida, y como siempre a muy buen precio

Tiene toda la comida a la vista del cliente y tú te vas hasta ahí y eliges lo que quieres comer, lo mismo un plato sencillo, que empiezas a añadir cosas y cosas hasta desbordar el plato. Tras saciar el hambre ya casi sobre las cinco de la tarde, nos acercamos a la Beyazit Camii para disfrutar de su interior. Otra bonita mezquita más, me gustó mucho la roja moqueta, y la fuente de las abluciones del exterior.

Llegadas a este punto, ya casi podríamos hacer un tratado sobre mezquitas, jeje, pero a nosotras lo que nos gustaba, sobre todo, era sentarnos un ratito y estar muy calladas, mirando cada detalle, y dejando pasar el tiempo, pensando cada una en sus cosas, etc.

Beyazit Camii, una nueva mezquita a nuestras espaldas

Tras la calma de Beyazit nos introducimos en el caos de Gran Bazar, nuestro truco para no perdernos fue seguir un patrón calle a calle, y al parecer funcionó porque salimos por donde entramos, aunque queríamos dejar las compras para el último día, algo cayó, pero fue más una aproximación al regateo y a las triquiñuelas de los vendedores 😉

Afueras del Gran Bazar

Cansadas de callejear nos fuimos un rato al hotel a descansar, casi como cada día, hasta la hora de cenar. Esta vez fuimos más allá de la mezquita azul, y callejeando un poquito por esa zona, encontramos el Caffe Inn, ya hartas de mirar y mirar diferentes restaurantes, y acertamos de pleno.

Está en la calle Incili Çavus Sokak y es una especie de restaurante/café/bar, también nos ofrecieron entrar en un pub propiedad del mismo dueño y que al parecer es bastante frecuentado por turistas españoles, hay varias buenas críticas de él por ahí pululando, el Sah Pub/Bar. Esti y yo nos pedimos unos riquísimos Penne Turkish, con nata y muchas verduritas, y mi tía pollo al curry.

Le doy un 10 al sitio, pero, por desgracia, se me había acabado la batería de la cámara y no tengo fotos del lugar…

* Es una pena, pero se me olvidó hacer foto a la sala del desayuno para que vierais lo que suelen poner… bastante completito y raramente no encontrarás algo que comer.

Gastos del día:

  • Jetones para el barco a Eyüp –> 3 x 1,75 TL
  • Jetones para el teleférico –> 2 x 3 x 1,75 TL
  • Cafés y té en Pierre Lotti –> 8,50 TL
  • Jetones para el autobús hasta Edirnekapi –> 3 x 1,75 TL
  • Entradas de San Salvador en Chora –> 3 x 15 TL
  • Jetones para el autobús hasta Beyazit –> 3 x 1,75 TL
  • Comida en Istanbul Restaurant & Café –> 44 TL
  • Cena en el Café Inn –> 48 TL