#Grecia 2015 – Día 10: En el que paseamos Olímpicamente

Bueno, con este título ya os imagináis hacia dónde nos aventurábamos, no? Pero antes, había que coger un nuevo Ferry que nos llevara de vuelta al Peloponeso. Así que eso es lo que hicimos, y otra vez sin percances. disfrutando de las vistas y la brisa dede la cubierta llegamos a Killini. De aquí a Olympia hay apenas una horita así que llegamos relativamente pronto, cuando aún no habían llegado las hordas de turistas, o puede que ya no fuese temporada de tantas visitas, porque nosotras pudimos visitar el lugar arqueológico bastante tranquilas.

Nadie por aquí, nadie por allá… así merece la pena perderse en Olympia

A ver, no sé muy bien como expresar mi opinión de la visita, sí, Olympia encierra una magia de lugar místico que no ha perdido en su miles de años de existencia, pero en el que hace falta mucha imaginación para hacerte una idea de lo grandiosa que fue, o de lo imponentes que debieron ser sus calles.

Pero bueno, ¿merece la pena pagar la entrada y dedicarle unas horas de nuestra vida a visitarla? Para mí sí, pero porque yo soy una apasionada de la historia en general y de la del arte en particular, y poder estar in situ en todos esos sitios que estudié hace ya muchos años y que po aquel entonces solo conseguía imaginar, me merecen toda la pena del mundo. Objetivamente, no sé si se lo recomendaría a todo el mundo. Cada vez soy más de la opinión de que no se trata de ir a un sitio por decir: yo estuve allí, sin importar que ese lugar me vaya a llenar, o emocionar, o incluso decepcionar porque mis expectativas estaban demasiado altas; pero que al menos dejen una huella en mí, que no se trate de poner un pin de “estuve aquí”; ¿no os parece?

En su mayoría, Olympia son apenas piedras sobre el suelo de tierra

Así que bueno, entre el calor, mucho calor que en las islas habíamos dejado un poco de lado, y aprovechando cada sombra fuimos recorriendo cada una de sus polvorientas calles, fijándonos en cada columna que aún quedaba en pie, deleitándonos en los capiteles que aún conservaban sus relieves…

Algunas de sus columnas aún resisten impertérritas el paso de los años

Y bueno, llegadas al estadio… pues haciendo el chorra un poco también. Por que al final somos lo que somos, y nos encanta el postureo malo y hacer el gamba allá donde vamos de vez en cuando. Así que homenajeé a la cuna de los Juegos Olímpicos con una pequeña carrera en la que resulte vencedora…

1st PLACE!!!

Después nos refugiamos en el aire acondicionado del Museo Arqueológico de Olympia, donde se guardan algunas de las obras, o amenos algunos retazos, que consiguieron salvar del desastre. La más celebre es el Hermes de Praxiteles, la única escultura que se atribuye a este prolífico artista que aún perdura en nuestros días.

Además se conservan, en parte o a cachos, las Metopas y los frontones del Templo Olympico, en unas condiciones bastante aceptables; y la que se considera la primera estatua monumental de Niké, así que creo que merece la pena pagar los 3€ más por la entrada combinada, y acercarse hasta el museo.

Athenea Niké, ¿la primera de muchas?

Y con los ojos saciados de cultura e historia, y los estómagos retumbando de hambre, nos fuimos a comer, que con la tontería se nos había hecho bastante tarde, así que sin pensárnoslo mucho, entramos en un restaurante que estaba de camino a donde habíamos aparcado el coche, que por cierto, lo habíamos dejado en el propio pueblo de Olympia.

La comida no fue gran cosa, probablemente de lo más normalizo de todo nuestro viaje, peor bueno, es que no eran ya horas de andar eligiendo. Yo me pedí una pasta de lo más corriente y Ana Suvlaki, o Esluvaki como estuvo diciendo durante todo el viaje, y o que la quería matar :-/

De aquí al hotel, en el que nos pasamos la tarde en la piscina y disfrutando de las vistas increíbles que tenía. Estábamos tan a gustísimo, que decidimos cenar allí mismo… y la verdad es que fue un acierto.

Bonitas vistas desde la terraza del desayuno

Y como no podíamos más con nuestra vida, a pesar de que parecía que no habíamos hecho mucho, el calor siempre nos deja más vallados, nos retiramos pronto a la habitación que nos esperaba una interesante jornada de kilómetros y lugares increíbles y poco corrientes.

Gastos del Día:

  • Entradas Olympia -> 9€
  • Comida en Restaurante Pérgola, Olympia -> 19’80€
  • Compras super Olympia -> 10’85€
  • Cena en Bacchus Pension, Olympia -> 27,95€

 

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