#Grecia 2015 – Día 2: En el que subimos y bajamos al mismísimo cielo

Nos levantamos relativamente pronto y fuimos a desayunar con la intención de alimentarnos bien ya que íbamos a necesitar bien de fuerzas para afrontar lo que se nos “venía encima”. Este día lo íbamos a dedicar, básicamente a visitar los monasterios de Meteora, con sus innumerables escaleras.

Estuvimos investigando un poco antes para decidir cuales eran los que íbamos a visitar, ya que entrar en todos podía suponer una semi-muerte temporal de nuestras piernas, así que con los “deberes” más o menos hechos de hacia dónde dirigirnos, cogimos el coche y nos acercamos hasta el primero de los monasterios.

Con la ruta decidia nos pusimos "pies a las escaleras"

Con la ruta decidida nos preparamos para dejarnos los hiladillos en las escaleras

El Monasterio Roussanou es el único habitado por monjas, y tras subir sus 208 escalones, cruzar un puente de madera que te separa del abismo y “taparte” con los pareos que allí mismo te dejan ya que las mujeres debemos llevar falda (no vale con llevar pantalón largo), puedes disfrutar de sus pequeñas salas que conservan frescos en las paredes, pequeños jardines con unas vistas de vértigo colgados sobre precipicios y disfrutar del olor que desprenden sus arboles frutales.

A punto de entrar en nuestro primer Monasterio... tras la primera tacada de escaleras

A punto de entrar en nuestro primer Monasterio… tras la primera tacada de escaleras

Y todo eso en un edificio que parece enano y se ve en un santiamén. En este, no sé si porque era todavía temprano o porque no es de los más “visitados” sólo nos encontramos con una pareja en su interior, y como el mundo es un pañuelo súper txikia, vascos ellos también… casualidades de la vida.

Después acercamos el coche hasta el Monasterio de Varlaam, uno de los más imponentes por su ubicación, encajado en la cima de la roca a más de 500m de altura, en el que sólo tienes que subir 126 escaleras para acceder a su interior.

El Monasterio de Varlaam visto desde el Megalo Meteoro

El Monasterio de Varlaam visto desde el Megalo Meteoro

Lo más curioso de este monasterio es sin duda el enorme barril que ocupa una sala, que nos hubiera gustado saber cómo llego hasta allí…

Y por último fuimos hasta el Megalo Meteoro, el más grande de todos los monasterios (el nombre le viene que ni pintado), y también el más visitado… aquí sí que había gente a mansalva. En este primero tienes que bajar 107 escalones (que a la vuelta, evidentemente tienes que subir) y después subir 186.

Subiendo...

Subiendo…

Desde su patio hay unas vistas increíbles sobre los alrededores, que bien valen la pena disfrutar durante un rato. A pesar del gentío, siempre puedes encontrar sitios con encanto y lo suficientemente tranquilos para pensar en paz.

Lugares donde meditar o, incluso, no pensar en nada

Lugares donde meditar o, incluso, no pensar en nada

En este monasterio visitamos su original museo, dedicado a los héroes griegos, en el que vimos los diferentes atuendos a lo largo de la historia de los soldados griegos… un museo de la guerra en un monasterio? Sep

A estas alturas llevábamos ya ¡627 escaleras! subidas y bajadas, así que con las piernas flojas nos fuimos a comer… que bien que nos lo habíamos ganado.

Fuimos hasta la Tavern to Paramithi [WEB], en Kalambaka, que teníamos apuntado como sitio recomendable y no nos decepcionó, aunque nos costó encontrarlo, eso sí. Nos sentamos en su frondosa terraza y esperamos a que nos sirvieran sin ninguna prisa.  Pedimos unos palitos de queso rebozado para compartir, Ana se cogió pescado asado y yo pasta… Todo súper rico, y la atención, como siempre, excepcional.

Queso feta rebozado.... mmmmmmm

Queso feta rebozado…. mmmmmmm

Con el estómago lleno nos fuimos a descansar al hotel, a darnos unos baños en la piscina y tirarnos durante buena parte de la tarde en sus tumbonas, disfrutando de las vistas que tiene el hotel sobre las formaciones rocosas de Meteora.

Tras una ducha reconstituyente cogimos el coche hasta la Meteora Tavern [WEB], un sitio muy familiar, con comida rica y casera (aunque nosotras acabamos cogiendo carne, vimos pasar platos de guisos con muy buena pinta). Nosotras nos cogimos souvlaki y unas salchichas (muy parecidas a los chorizos criollos) todo ello hecho a la brasa.

Souvlaki, una más de las delicias gastronómicas griegas

Souvlaki, una más de las delicias gastronómicas griegas

Cuando acabamos, nos fuimos a hacer las maletas que al día siguiente volvíamos a la carretera en busca de otro destino.

Gastos del Día

  • Entrada Rossenau -> 4€
  • Entrada Varlaam -> 4€
  • Entrada Megalo Meteoro -> 4€
  • Comida en TAVERN TO PARAMITHI -> 21’50€
  • COMPRAS EN EL LIDL -> 14,12€
  • Gasolina -> 45,10€
  • Cena en METEORA TAVERN -> 23,70€
Anuncios